
A raíz de los últimos acontecimientos, ya no puedo seguir callado, como lo he estado durante todo el último año, mientras esperaba algún cambio en su comportamiento. Ahora escucho las historias que Florencia le cuenta a todo el mundo sobre nuestra relación, cómo la eché de la casa, cómo la dejé en la calle sin nada, que la traté mal, que soy violento y, al final, que le pegué o que tuvo que competir con mi ex, a quien, según ella, sigo queriendo. Por supuesto, nada de eso es cierto; solo necesita crear la imagen de que lo dio todo en la relación, que fue una pareja maravillosa y que, en realidad, se vio obligada a irse por cómo era yo. Se presenta como víctima de maltrato en sus redes sociales, donde escribe lo difícil que es terminar una relación tóxica, me pinta como el villano, pero no dice que ella es la tóxica y que fue ella quien destruyó nuestra relación, obsesionada con pasado suyo, pero el mío también, que es una alcohólica, que me fue infiel muchas veces, que hasta hoy sigue cargando con su pasado como prostituta, lo largo de nuestra relación, ha vuelto a dedicarse a esta actividad en varias ocasiones y ahora está a punto de retomarla – todo eso ya no dice. Es el comportamiento típico de una persona con trastorno de personalidad. Todos le creen, para todos, Florencia es una chica agradable, guapa, educada, pero en cuanto no hay nadie cerca y se cierran las puertas de la casa, aparece el demonio. Si le creen, está bien, pero todos deberían preguntarse qué ha pasado para que la pareja haya llegado a este punto, por qué Florencia acaba tan mal con todas sus parejas… Todas sus historias comienzan con «Hice todo lo posible por él, pero él…», pero olvida de mencionar todo lo que sucedió hasta ese momento. Olvida de todas sus mentiras, de cómo me presionó hasta el límite, de cómo puso a prueba mi paciencia, de cómo me faltó de respeto como hombre y de cómo me traicionó de la peor manera posible.
Ahora se ha quedado «atrapada» en falsas amistades y relaciones de mierda que la acompañan desde hace años, pero que siempre le han traído cosas malas. Ninguna de estas personas le desea el éxito, no quieren que ascienda y se libere de toda la mierda, envidian cada minuto de su buena vida, solo la utilizan. Desgraciadamente, ella misma no se quiere mucho, tiene muchos problemas en su interior y en su cabeza y no quiere vivir bien, muchas veces me ha dicho que, si no fuera por mí, ya habría terminado aquí. En la fiesta de cumpleaños dijo que le había salvado la vida, algo que probablemente nadie notó, pero que no está lejos de la verdad. Si alguien no se quiere a sí mismo, ¿cómo puede dar amor verdadero a otra persona? En los últimos días/semanas, por desgracia, he descubierto muchas cosas sobre Florencia que no sabía y que me han quitado por completo cualquier ilusión sobre nuestra relación. No era su verdadera pareja, sino solo un instrumento para mejorar su vida, su imagen ante los demás y, sobre todo, en las redes sociales. Eso es q más le asusta, que los demás se enteren de toda la verdad, que con eso se derrumba su imagen de mujer perfecta y maravillosa y hará todo lo posible para evitarlo, incluso difundir las peores mentiras. Solo era un medio para enmascarar su personalidad oscura y que nadie sospechara que es manipuladora, mentirosa, cagadora infiel y, lamentablemente, una prostituta conocida en ciertos círculos. Su teléfono está lleno de conversaciones con hombres, clientes y supuestos amigos. Como mujer, no tiene ningún valor o moral, aunque se presente así y le diga lo mismo a todo el mundo en la primera cita: una mujer para toda la vida, para una relación, para una familia, pero al final ni siquiera quiere una familia. La sinceridad, la lealtad, el respeto y el honor son palabras ajenas para ella y no significan nada. Lo único que le interesa es la vida falsa que puede presentar en Instagram, para que todos la adoren y recibe atención de todo el mundo, q necesita urgente. Pero no valora lo que realmente importa en la vida. No son las redes sociales, la gente en la calle o en los clubes, ni los amigos falsos, sino la familia y tus seres queridos, una pareja que te ama, una relación basada en el amor, la comprensión, el entendimiento, los compromisos, la confianza, el respeto, la fidelidad y la sinceridad.
Quería lo mejor para ella, la amaba con todo mi corazón, con toda mi alma, pero tengo mis límites y ella los sobrepasó mil veces hasta llegar a este punto. Soy una persona con altos valores, honrada y muy sincera (lo que a algunos puede molestarles), la única persona cercana a ella que se lo tomaba en serio y siempre con buenas intenciones. Me costó mucho darme cuenta y comprender que algo no andaba bien con Florencia, aunque las señales eran evidentes desde el principio. Desde el primer día me decía que era muy tóxica, pero que yo era el mejor hombre que había conocido, que no me merecía. Y tenía razón en todo, solo que yo, como un boludo, no lo veía, o más bien no quería verlo. Debería darme cuenta de que, como siempre habla mal de su ex, algo no anda bien, que no lo ha superado y que algún día yo también podría terminar así. Cada buen hombre, si se preocupa por su mujer, le ofrece lo mejor de sí mismo, pero también espera lo mismo de ella. No se trata de control, sino de preocupación por la mujer, por su seguridad, y si la ve como su compañera de vida, quiere que ella también crezca. ¿Por qué llamar la atención innecesaria de otros hombres que dejan claro lo que quieren, al menos por una noche, cuando tienes a tu esposo en casa? Pero precisamente por esta opinión, hoy me presenta como un imbécil tóxico que solo quería controlarla. Cuando sale en la noche, no es nada tóxico saber adónde va y con quién; ni siquiera debería ser necesario preguntarlo, sino que ella misma debería decirlo de forma natural. No desaparecer sin saber adónde ni con quién durante 10 horas y volver como si nada. Cualquier sospecha que tuviera de que estaba haciendo algo que no debía siempre se confirmaba que me fue infiel, no solo en la vida real, sino también en la virtual. Soy tóxico porque impuse disciplina, límites y una relación sana, porque quería tener la exclusividad de mi mujer y no tener una mujer que estuviera disponible para todos y en todos lados. No se trata de celos, sino de protegerla como mujer en el mundo actual, pero también de los valores de la relación de pareja. “Quería tener mi propia reina, que fuera solo mía, no una muchacha del patio que pudiera tener todo el pueblo”. Desgraciadamente, Florencia necesita caos absoluto, discusiones, alcohol, terminar tirada cada mañana a las 10 en algún afterparty, donde se divierte con cualquiera que le invite a una copa, mientras su pareja espera cerca el momento en que ella quiera irse para llevarla a casa. Y esa es su idea de disfrutar la vida en pareja. Para entender mejor, tenemos q ir al inicio de todo…
Ya no permito más ensuciar mi nombre, que cada uno se forme su propia opinión, pero yo ya no me quedaré callado.
No sé por dónde empezar, han pasado muchas cosas, pero hay que decir al menos lo más importante para entender quién es realmente Florencia. No es para crear odio, hacerle daño o complicarle la vida. Pero sin entender quién es realmente, nadie sabrá nunca cómo tomar sus historias llenas de mentiras, como tratarla, y sobre todo, cómo ayudarla, porque eso es lo único que necesita urgentemente – ayuda. La vida que lleva es muy triste, lo cual es una de las razones por las que me quedé tanto tiempo después de algunas de sus escapadas. En una llamada lloraba diciendo: «No sabes lo horrible que es que nadie te quiera, ni siquiera tu propia mamá». Quizás por eso miente tanto sobre su vida y su pasado, para crear una imagen mejor, pero sus mentiras son bastante graves y no tienen nada que ver con la realidad. También utiliza muchas mentiras para provocar en los demás sentimientos de tristeza y lástima y así manipularlos más fácilmente. Quiere crear en todos la sensación de que es una víctima, para poder culpar y difamar tranquilamente a los demás por su vida desastrosa. Sí, es cierto que le han pasado algunas cosas malas, pero la gran mayoría de ellas se las debe a sus propias decisiones, algo que no quiere aceptar y prefiere buscar la culpa en los demás.
Obviamente tuvimos muchos momentos maravillosos, la amé como nunca a nadie y aunque me causó mucho dolor, estoy triste por cómo terminó todo. Estaba y sigo estando enamorado de Florencia, pero ella no existe. Solo es una ilusión que ella creó con sus mentiras y manipulaciones al principio, pero en cuanto se aseguró de que la quería, empezó a mostrarse tal y como es en realidad, que es todo lo contrario a esa persona maravillosa. Ahora sé que todos esos momentos hermosos no eran reales, sino parte de su juego conmigo y con mis sentimientos. Lamentablemente, nunca olvidaré su sonrisa, su voz, el maravilloso aroma de su piel. Nunca me sentí tan bien como cuando la abrazaba o ella se recostaba sobre mi pecho. Pensaba que por fin había encontrado la mujer de mi vida y por eso me entregué al 100 % a la relación, y por eso ahora sufro tanto y tengo heridas bastante profundas. No sabía que esa felicidad solo me la daba una de las muchas personas que ella tiene más dentro. Tampoco sabía cinco detalles fundamentales sobre Florencia: A) su adicción al alcohol, B) su trastorno mental (aún no hay un diagnóstico definitivo, pero se habla de trastorno borderline, narcisismo, bipolaridad), de donde provienen sus estados de miedo, pánico, baja autoestima, mentiras, comportamiento tóxico, necesidad de atención, pero también manipulación perfecta C) adicción a los psicofármacos, D) un pasado oscuro que aún hoy lleva consigo y que, en realidad, convierte en presente, E) la prostitución.
Pero ahora pasemos a lo principal. Voy a contar cómo sucedieron las cosas en su momento, aunque algunas cosas las supe solo después, en retrospectiva. Lamentablemente, mucha gente lo sabía y me dejó vivir en la ilusión.
Octubre – Diciembre 24
Nos conocimos a finales de septiembre de 2024 y me enamoré desde el primer momento. Sí, es así de fácil y en su caso les pasa a todos los hombres. Es parte de su manipulación, que domina a la perfección y como ella misma dice, le resulta fácil conquistar a cualquier hombre. Y eso lo puedo confirmar al cien por cien. En ese momento no presté mucha atención a sus noches llenas de alcohol, todos los días de fiesta, siempre acompañada de varios hombres diferentes. A nuestra primera cita llegó una hora tarde, ya entonces debería haberme dado cuenta de que si no respeta mi tiempo, tampoco me respetará como persona en futuro. La tercera cita la acordamos para las 22:00, pero ella se fue a una fiesta. Me estuvo escribiendo toda la noche diciendo que quería irse y estar conmigo, pero ahora sé que era un juego. Me tuvo esperando toda la noche como un gil hasta las seis de la mañana, cuando necesitaba que la van buscar, y en ese momento volvió a escribirme para preguntarme, si ya podía ir buscarla al Moby Dick, su segundo hogar. Llegó al coche acompañada de un «amigo», simplemente un chico que había conocido en Moby (todos los que conoce en una fiesta ya son amigos). Ahora que lo pienso, lo cierto es que siempre terminaba completamente borracha en mi casa y por la mañana siempre me preguntaba si habíamos teniendo relaciones. Pero no soy un idiota, solo le quitaba la ropa, le ponía mi camiseta y la acostaba en la cama. Solo ahora me doy cuenta de cuántas veces terminó así, pero no todos son hombres normales con valores. No vi, o más bien no quise ver, que esta chica tenía muchos problemas consigo misma. Seguí conociéndola hasta mi partida a Europa, pero mientras tanto ya caminamos mano en mano y tuvimos relaciones sexuales. La primera noche antes que estuvimos lloró que solo había tenido dos hombres en su vida y le daba miedo que yo me sintiera decepcionado. Que toda su vida había estado en una relación con el primero durante cinco años y con el segundo también, por lo que no tenía mucha experiencia. Empecé a tranquilizarla, diciéndole que no pensara en eso, que era una tontería, que, al contrario, yo valoraba mucho su sinceridad y que era una mujer excepcional a sus 29 años por ser así, por tener valores familiares y por no estar disponible para cualquiera. Me causó una impresión tan fuerte que quise que sea mi pareja y algún día quizás mi esposa. Lo actuó tan bien que lo creí todo como un completo pelotudo. Esa noche vivimos algo excepcional y me dejó sentimientos muy fuertes. Hoy sé lo mucho que mintió en este sentido y lo gil que fui. Por supuesto, es asunto suyo lo que hizo en su vida antes de conocerme, pero si quiere contar algo y afirma algo, que sea verdad y no mentiras. Hoy también sé que, cuando empezamos a salir, ella también se veía con otro, al que le enviaba las mismas fotos que a mí, le sacaba dinero, le contaba las mismas mentiras, al fin diciéndole para quedarse amigos, que el rechazó. Ahora entiendo, q la mayoría de sus amigos son machos, con que salió o se conocieron para estar… Creo que me enamoré tanto que me quedé ciego, porque otro hombre con el que también se veía la descubrió enseguida, incluyendo sus métodos y lo accesible que es para todos los hombres, siempre coqueta con otros aunque esté en una relación.
Después de regresar a Europa, nos llamábamos constantemente y al parecer que tuvimos los sentimientos mutuos. Desafortunadamente, tampoco aquí fui atento y no me di cuenta de que me llamaba cada dos días desde alguna fiesta completamente borracha. Un día le pregunté si quería venir a Europa a verme por un tiempo y estar juntos. Me dijo que llevaba poco tiempo en su nuevo trabajo y que no le daban vacaciones. Por otro lado, según ella, no era un trabajo muy bien remunerado, ya que ganaba 800 USD al mes, lo cual era mentira, porque una vez vi su salario real y era menos. Así que le ofrecí que, si realmente quería venir, yo estaba decidido a formar una pareja con ella y la quería como mi pareja. Si perdía su trabajo por nosotros, le enviaría dinero cada mes como si estuviera trabajando. Acordamos 1000 dólares para empezar y que lo iríamos aumentando con el tiempo. Lo que significaba que, al final, ganaría mucho más que en su trabajo. Y si no nos entendiéramos o no funcionara, le daría seis meses de sueldo para que tuviera su espacio sin preocupaciones. En noviembre llegó a la República Checa y aquí empezaron a salir a la luz sus cosas ocultas…
En cuanto llegó, le envié su mensualidad, pero me pidió que le enviara más dinero esta vez, ya que tenía que pagar algunas tarjetas de crédito y préstamos anteriores. No tenía ni idea de cuáles eran sus verdaderas deudas ni de cuánto ascendían realmente. Decía que no podía pagar las cuotas y además vivir con 1000 USD, lo que me hizo pensar en cómo había pagado sus cuentas hasta ahora, si ganaba menos en el trabajo. La primera semana que estuvo en mi casa se emborrachó dos veces, pero de tal manera que terminó en el suelo sin moverse, sin hablar, y tuve que llevarla a la cama, como muchas otras veces después. Aproximadamente en la segunda o tercera semana, conoció a una chica de Colombia que vive en Praga con su pareja y fuimos a conocerlos. Parecían normales y a los pocos días volvimos a Praga para cenar con ellos y luego ir a un club. En un momento dado, Florencia fue al baño y como tardaba bastante en volver, fui a buscarla y la encontré en la barra con otro chico que la había invitado a tomar un trago. Esa noche le dije que eso no podía ser, ella empezó a discutir conmigo, luego con todos los que estaban en la mesa porque le dijeron, que hace que eso no es normal, rompió el teléfono de otra chica latina que estaba con la pareja y la noche terminó mal. A la semana siguiente se fue sola a Praga, diciendo que se quedaría en casa de esa amiga y que quería hablar con alguien más, no solo conmigo. Por supuesto, fueron a la discoteca. A las cuatro de la mañana me llamó completamente borracha desde un coche para decirme que estaba con su amigo y que iban a su casa. Me quedé totalmente en shock, no entendía nada. Después de veinte minutos y diez llamadas, finalmente averigüé que estaba en un taxi y que ese “amigo” era el conductor, que no sabía qué hacer con ella ni adónde llevarla. Me subí al coche y me dirigí inmediatamente a Praga. Mientras tanto, ella me llamaba de vez en cuando, pero no entendía nada de lo que decía, porque estaba muy borracha. En un momento dado, oí que la cuenta del taxi ya ascendía a 250 USD, porque llevaba más de una hora circulando por Praga. No sé cómo lo pagó, pero el la dejó en una estación de servicio, donde luego la encontré. Tuvimos que ir a casa de su amiga por sus cosas y allí me enteré de que, sobre las tres, su amiga quería irse a casa, pero Florencia no, así que la dejó allí sola. Unas chicas que estaban en la calle la subieron a un taxi. Me enojé mucho con su amiga por dejarla sola en un estado así en una ciudad desconocida, pero luego, en enero, en Uruguay, descubrí que eso es habitual. A Florencia le pasa a menudo. Cuando empieza a tomar, no quiere parar y luego manda a todos los que ya quieren terminar y irse a casa a la mierda, porque quiere seguir y va a cualquier lugar donde pueda chupar, no le importa donde, con quien y como va a terminar.
Al día siguiente tuvimos una conversación sobre esa noche y las anteriores, en la que le dije que eso realmente no era para mí y que no volvería a repetirse. No quiero preocuparme cada vez que sale de casa por dónde y cómo termina. Ella empezó a llorar y a mentir (lo cual se demostró con el tiempo), diciendo que a veces le pasaba porque el año 2022 había sido muy difícil para ella y que ese año había empezado a tomar porque era lo único que le ayudaba. Ese fue el primer momento de nuestra relación en el que empezó a hacer las maletas – bastante pronto. Situaciones similares se después repitieron con regularidad, siempre empezaba a hacer las maletas de forma ostentosa y luego lloraba diciendo que en realidad no quería irse, que la perdonara. A finales de noviembre y principios de diciembre, me di cuenta de que tomaba unas pastillas, clonazepam, y descubrí que era adicta a ellas. Después de varios meses me di cuenta de la gravedad de esta adicción, que dura ya más de 12 años. Un día se puso lencería seductora para que pasáramos una noche agradable, pero se emborrachó y lo mezcló con las pastillas, de modo que estaba como un zombi, sin hablar, con movimientos muy lentos, y se sentó en el sofá con una actitud del tipo «aquí me tienes, haz conmigo lo que quieras, disfrútalo». (ahora entiendo que así era como funcionaba antes de conocerme, cuando vendía su cuerpo). Le dije que así no la tocaría, que no la quería así y que lo hablaríamos por la mañana. No me daba cuenta el trauma que arrastraba y por qué era así. (Voy explicar más tarde). Durante todo ese tiempo, no dejaba de repetirme que era un hombre estupendo, que nunca había conocido a nadie como yo, que además sabía hacer muchas cosas por mí mismo, que había muy pocos como yo en el mundo y que tenía mucha suerte de tenerme. Pero eso era mentira, porque meses después se supo que todo ese tiempo no había dejado de pensar en su ex, que buscaba todo lo relacionado con él en las redes sociales y que intentaba ponerse en contacto con él. En diciembre, la situación se repitió, le envié la mensualidad y ella me pidió más. Ya no pude aguantar más y le pregunté si podía decirme la verdad, porque había algo muy extraño en todo eso. Volvió a llorar (ahora entiendo que utilizaba las lágrimas como medio para controlarme, porque interiormente me duele ver llorar a una mujer en tengo sentido de querer ayudarla a toda costa) y empezó a hablarme de tarjetas y préstamos, lo cual era bastante, pero no me lo contó todo en ese momento, como era de esperar. Era un total de 200 000 pesos. Le dije que la ayudaría, pero que no toma más. Me dijo que tomaba tanto por el estrés de las cuentas y que no sabía cómo pagarlas. Al final se le ocurrió la idea de irse a trabajar a Praga, que una amiga le había ofrecido trabajo en un bar allí. Cuando me dijo el sueldo, me llamó mucho la atención, y además, ¿con alojamiento incluido? Muy raro. Resultó ser un conocido prostíbulo, donde trabajan más de 80 chicas como strippers, pero luego pueden llevarse al cliente a la habitación si quieren ganar más. Florencia me dijo que le gustaba bailar y que necesitaba dinero, que solo bailaría, nada más, y que la ayudara a arreglarlo. No creí lo que me decía y le respondí claramente que ni loco, que si seguía hablando así, se terminaría nuestra relación. Ya había sido suficiente para mí todo lo que había sucedido tan pronto en una relación nueva, pero también creía que todo viene de sus problemas con las deudas y el alcohol, además de que estaba en un país extranjero lejos de su familia, no entendía el idioma, hacía frío afuera y todo eso era muy complicado para ella. Pensaba que cuando volviéramos a Uruguay y desaparecieran sus deudas, todo mejoraría y estaríamos bien. ¡Qué equivocado estaba! Muchísimo.
Enero – Febrero 25
Todo enero y febrero en Uruguay fueron un gran problema debido a las fiestas y las salidas, es decir, al menos tres veces por semana completamente borracha, tuve que volver a levantarla del suelo, llevarla a casa y acostarla en la cama. Ahí comenzaron los problemas serios y descubrí que había algo muy oscuro en su vida, pero seguía sin saber qué era exactamente. Cada noche, de camino a casa en el coche, empezaba a gritar que yo era un hombre de mierda, que su ex era mucho mejor, el mejor del mundo, que ojalá pudiera volver con él, porque él podía arreglar toda su vida. No entendía nada de lo que estaba pasando, pero todo giraba en torno al dinero y las deudas, aunque seguía sin saber cuál era la cifra definitiva. Una noche estábamos en el club SOHO con su familia y, cuando todos querían irse por la mañana, incluida yo, Florencia, como de costumbre, me mandó a la mierda, que debo irme tranquilo, que ella se quedaba. Nos fuimos todos y pensé que cuando se diera cuenta de que nadie estaba allí, también se iría, pero no. Ahí me di cuenta de cómo funciona cuando sale. Llegó a casa a las 11 de la mañana acompañada de un desconocido que había conocido en la fiesta after: ese es el único sentido de sus salidas, terminar en un after. Ese día, su prima I. me dijo que lamenta mucho lo que había pasado, que era una vergüenza y que no era la primera vez que ocurría. Por el momento, seguía estando bastante tranquilo, más bien triste y deprimido por lo que estaba pasando. Pero no reaccioné ante su estado de borracheras, la dejé dormir, al día siguiente se disculpó y todo se repitió cada dos o tres días hasta que ya no pude más y empecé a cambiar. El punto de inflexión se produjo una noche, cuando Florencia empezó a gritar: «ojalá que tu hija morirá, si la traes a Uruguay, le diré a mis amigos narcos que la maten a ella y a toda tu familia», siempre amenaza con sus amigos narcos. Ahí sobrepasó todos mis límites y mi paciencia y logró lo que quería: mi reacción. Aquí pasé de ser un tipo amable y agradable a ser un tipo que reacciona exactamente como ella me habla, es decir, me grita y es grosera, yo le grito y también soy grosero. Me odio por eso, nunca había sido así, he tenido muchas relaciones y nunca he sido grosero con nadie, ni he insultado, ni he levantado la voz. Nunca había tenido peleas tanto graves como con Florencia. Nunca había reaccionado tan mal como en el caso de Florencia. Nunca me perdonaré haberme dejado influir tanto por su comportamiento hacia mí y por la oscuridad que hay en ella, que me convertí en una persona inestable, emocionalmente desequilibrada, con una reacción verbal tan mala. Cuando nos encontrábamos en esa situación, simplemente tenía que marcharme, no, huir de ella muy rápido, como me recomendó su ex. Hoy entiendo por qué no fui capaz de hacerlo. Por otro lado, en los días sin alcohol, o cuando ella reconocía lo que había hecho y quería arreglarlo todo, era la persona más maravillosa del mundo. Además, gracias a su magistral manipulación, siempre me convencía para que me quedara y trabajara en nuestra relación, lo que por otro lado profundizaba mis sentimientos a ella, de modo que cada mes me resultaba más y más difícil irme. Desgraciadamente, debido a las numerosas discusiones desagradables y a los malos días, sobre todo por sus problemas con el alcohol, no teníamos tanto sexo, lo que ella utilizó como excusa para ser infiel. Mientras tanto, cada noche borracha buscaba en las redes sociales qué hacía su ex y al amanecer en camino a casa intentaba llamarlo, pero sin éxito, porque él la había bloqueado en su vida. Una vez le llamó desde mi teléfono, aunque él no contestó (era de noche), pero por la mañana devolvió la llamada perdida desde un número que no conocía. Cuando descubrió de quién se trataba, solo me dijo: «Por favor, que nunca me llame, no quiero saber nada de ella». Más tarde me envió un mensaje de texto: «Si puedo darte un consejo sincero, huye. Déjala en Piriápolis y aléjate. Suerte». Por desgracia, Florencia siempre hablaba de él como si fuera un problema y de todo lo que le había hecho, y yo estaba bastante enfadado con él por eso, así que le respondí: «Florencia tiene un problema, es cierto, pero necesita ayuda, no que la dejen en cualquier sitio, y yo la ayudaré». Qué ignorante fui. Hoy entiendo que muchas de las cosas que Florencia dice de él no son ciertas. Ha acabado como ha acabado por su culpa, con sus decisiones lo ha empujado a dejarla y ahora me está pasando lo mismo. Cuenta mentiras sobre mí, cuando es ella la que ha destruido tanto su relación con su ex como nuestra. Solo para su entorno inventa cuentos de hadas sobre lo víctima que es de los bastardos.
Marzo 25
El mes decisivo, o el mes de la última oportunidad, cuando realmente tenía que irme. Aquí sucedieron muchas cosas importantes. Ella fue a su revisión ginecológica periódica y volvió diciendo que los dos teníamos que tomar antibióticos para una enfermedad que probablemente había contraído de su ex. ¿En serio, una excusa tan estúpida? ¿Su ex, con quien no ha estado en más de dos años? Empezó a explicarme una especie de mentira estúpida sobre que podía estar en el cuerpo sin síntomas, pero que ahora se había manifestado, así que, por seguridad, teníamos que tomarlos. Olvidó todos los hombres con que estuvo el tiempo hasta conocer a mí. Qué fácil fue para ella engañarme… Un día me enfermé y tuve que quedarme en cama con 40 grados de fiebre. Florencia aprovechó la situación y me dijo que iba a cenar con su hermana. A mí ni se me habría ocurrido dejar a mi pareja enferma sola en cama con fiebre y salir. Sabía que tenían una mala relación y no quería complicar una posible reconciliación. Durante la noche, me escribió que la cena se alargaría, que estaban hablando mucho porque hacía años que no se veían, que no me enfadara, que quería estar con su hermana. Pero ya se notaba que escribía mal, que estaba borracha. Después de horas, empezó a escribirme mensajes sin sentido y estaba claro que volvía a mentir. Me envió una foto como prueba de que estaba con su hermana, pero era una foto que llevaba dos años en Instagram, lo que confirmaba que toda la noche era mentira. En cuanto se descubre que miente, entra en pánico y o bien ataca agresivamente o bien empieza a escribir como si fuera otra persona: su hermana, su madre, una amiga. Esto se puede ver en las fotos, donde en este caso escribe como su amigo Lucas. Regresó por la mañana y cuando le pregunté dónde había estado y que la foto que había enviado demostraba claramente que estaba mintiendo, empezó a gritar agresivamente. Tuvimos una pelea muy fuerte y cuando por fin se fue a dormir, recibió un mensaje de algún Mauricio. Hice algo que nunca había hecho antes – miré su celular. Hasta ese momento, a pesar de todas las mentiras, creía en el amor, en el vínculo entre dos personas que se supuestamente aman y que nunca podrían hacerse daño de una manera tan horrible y mezquina como la que vi en ese teléfono. Después de todo eso, no podía imaginar que ella, que siempre se jactaba de ser una mujer con valores, con solo dos hombres en su vida, que siempre lo confirmaba llorando, pudiera serme infiel a pesar de sus problemas con el alcohol. Todo el tiempo me pareció extraño que estuviera tan obsesionada con mi teléfono, que tuviera que revisar constantemente todos mis mensajes, lo que tenía en celular, etc. ¡Aquí lo entendí! Porque ella tenía el culo sucio, y bastante. Me di cuenta de por qué tenía esa obsesión, porque las personas que mienten y traicionan a sus parejas piensan que sus parejas hacen lo mismo y por eso sospechan de ellas. Juzgan a los demás según ellos mismos, y eso es un gran error. Y por si fuera poco, les escribía a sus «amigos» diciéndoles que seguía pensando en su ex, que no podía olvidarlo y que probablemente nunca lo superaría.
Mi mundo se derrumbó y se me partió el corazón. Llevaba tiempo chateando con otros hombres, usando aplicaciones de citas como Tinder, Bumble. No hace falta hablar de su Instagram lleno de hombres y de cómo conseguía su atención, sus comentarios y mensajes en las fotos, lo guapa que era, lo mucho que querían conocerla, etc. Terminamos y se fue a Piriápolis con todas sus cosas, excepto su lavarropa, que no pude llevar ese día. Ya no recuerdo exactamente día a día, pero unos días después me pidió que la ayudara con un excel, que tenía una entrevista de trabajo, pero no estaba muy segura con usarlo y que era lo único que me pedía. ¿Por qué no? Que hayamos separados no significa que no la vaya a ayudar a pensar de lo que me hizo. También hablamos de que iba a volver a Europa, porque ya no tenía nada que hacer en Uruguay y dado que habíamos separados, probablemente lo aceleraría. Me pidió que la dejara quedarse en uno de mis apartamentos, pero aún no sabía para qué lo quería. Le dije que lo pensaría y ya veríamos. Esa noche llegó, hablamos sobre Excel y cuando se fue a dormir, descubrí otra vez algo increíble sobre su vida. Algo de su oscuro pasado, que ella misma arrastra hasta hoy y ha convertido en su presente… Vi las mensajes con un veterano de casi 80 años con el que se había acostado en los últimos días y en las que le escribía que necesitaba que le diera un apartamento y que se van a ver otra vez. Casi vomité en este momento y tuve un ataque de ansiedad que nunca viví en mi vida. Todo mi cuerpo temblaba, tenía frío, tuve ganas de vomitar, ni siquiera podía hablar (hoy entiendo esa reacción, hay estudios que demuestran que la traición por parte de una persona amada es para el cerebro como una sobredosis extrema de drogas y en algunos casos las personas realmente terminan en el hospital.) Tuve que calmarme y esperar tres o cuatro horas hasta que Florencia se despertara. La confronté con esta realidad. No me dijo nada, solo se fue a Piriápolis, agresiva y enojada, como siempre. Al día siguiente, le llevé la lavarropa que se había quedado en el apartamento para terminar el asunto definitivamente. Empezó a llorar histéricamente, diciendo que me lo explicaría todo y me diría la verdad. Me rogó que no la abandonara, que ya le había salvado la vida en octubre, que al menos la escuchara, pero que no la dejara caer de nuevo en la oscuridad, que me necesitaba en su vida, al menos como amigo. Por supuesto, después de todos los acontecimientos de marzo, estaba muy herido, enojado y le dije que no me importaba nada, que me dejara en paz y se quedara con ese viejo. En ese momento se derrumbó de una manera que nunca había visto. Pánico absoluto en su rostro, miedo, todo su cuerpo temblaba, un llanto histérico y dijo algo que nunca olvidaré: «Ya no puedo más con él, porque siempre me destroza físicamente!». Toda la situación me afectó bastante, hasta hoy no sé si fue pura manipulación o era real. En cualquier caso, mi enojo se calmó y como todavía sentía un profundo afecto por ella, le di la oportunidad de explicármelo todo. Durante todo ese tiempo, solo me rogaba que no me fuera y que no la dejara sola.
Llegamos al departamento en PdE y ella empezó a hablar de su ex y antes de separarse, Florencia tenía un contrato de alquiler por un apartamento en PdE a su nombre. Supuestamente tenía que pagar 20 000 dólares al mes de renta (una completa tontería), fue a juicio y perdió, lo que le supuso otras decenas de miles de dólares y sus deudas siguieron aumentando. Se juntaba con chicas que trabajaban como escort hasta que un día ella también empezó a hacerlo. No reconocía esos números, pero lo que no sabía era que se reunía con ese veterano y él le pagaba por sexo en el intervalo entre que se separó de su ex y volvieron a estar juntos. Significa que en ese momento no tenía deudas, sino que más bien quería mantener su alto nivel de vida y los gastos que le gustan. Hace poco me dijo que su ex se enteró de el cuando volvieron a estar juntos. No sé si esa fue la verdadera razón de su separación final, porque ella siempre ha dicho que fue por los anticonceptivos que tomaba, mientras que a él le decía que no era para poder tener hijos. Luego dijo que se separaron porque el padre de él se oponía a su relación. Son muchas las mentiras que cuenta.Toda la historia no cierra. Hasta el día de hoy, ella sigue diciendo que solo se veía con ese viejo que le pagaba por sexo, pero con todas esas mentiras es difícil creerla. Vi muchos mensajes con otros clientes y hombres que buscaban prostitutas en PdE y también durante el año ella estaba registrada en paginas de prostitutas (descubrí muy tarde todo). En julio de 2025 estuvimos en el casino Enjoy, donde el personal me dijo que la conocían muy bien, que la habían echado varias veces por estar borracha y montar escándalos, pero que cuando había alguien que quería divertirse, la llamaban y ella acudía casi de inmediato. No sé por qué dirían eso de ella si no fuera cierto, o si la odian como ella dice y quieren perjudicarla, no sé dónde está la verdad. Su mejor amiga, M., una alcohólica total, afirma que uno de sus amigos cobraba a los hombres cuando él la enviaba a tomar y hablar con hombres. Si eso es cierto, tampoco lo sé, porque su amiga no sabe lo que dice.
Nunca me importó lo que hiciera o dejara de hacer, ni quería saber nada de ese epocha de su vida, solo quería que me explicara lo que había pasado en marzo, nada más. Pero Florencia sentía la necesidad de contarme con todo detalle lo que había pasado con ese viejo Eduardo. Durante tres horas, llorando, contó lo que él le hacía, con qué frecuencia, que el tenía unos laboratorios y utilizaba algún tipo de sustancia química para poder follarla durante horas sin parar, que siempre la pegaba brutalmente y que nunca lo olvidaría, que a menudo sangraba por la vagina y acababa en el hospital, que tenía varias cicatrices en el interior por cómo la desgarraba, que le pidió muchas veces que parara, pero él nunca lo hacía, que le lastimaba a propósito y le causaba dolor, tenía que vestirse como una niña pequeña, le daba pastillas para vomitar para que vomitara mientras tenían sexo, tenía que limpiarle su culo con la lengua, limpiarle la casa y muchas otras cosas. Me dijo que eso agravó su problema con el alcohol y las pastillas, porque para poder hacer todo eso con él, siempre tenía que emborracharse y drogarse para no sentir nada y él hacía con ella lo que quería. Cuando se marchaba de su casa, tenía que volver a emborracharse para olvidar lo que había pasado allí o para calmar el dolor. Me contó que su madre le robaba el dinero de él que dejaba en la mesita de noche y que varias veces su madre la había enviado a Eduardo para que se acostara con él porque necesito pagar el alquiler. Durante la conversación, me dijo que ahora bebe tanto porque es consciente de que su situación con deudas es mala y que tendrá que volver a hacer lo mismo, y no quiere hacerlo. Un círculo vicioso sin salida. No entendía nada de lo que me decía, estaba en shock y volví a recibir un golpe tan fuerte en el corazón que no sabía qué hacer. Estaba muy enojado con ella por lo que me había hecho y por cómo me traicionó, pero tampoco podía permitir que le volviera a pasar lo que me acababa de contar. En ese momento, pude pensar un poco si era verdad o no, porque si era así, ¿por qué lo había hecho durante tanto tiempo y no había estado con otros? Hay muchos hombres en PdE que pagan por sexo y no son tan pervertidos. No dormí durante tres días después de escuchar su historia y pensé qué hacer con esa situación. Lloré de pena por su vida y quería ir a darle una paliza a ese bastardo de mierda por lo que le había hecho. También me confesó que el día del carnaval, cuando estaba por la tarde con sus amigos en una merienda en OVO, Eduardo vio su coche en el estacionamiento y cuando ella se subió, él se metió en el coche y le metió la mano directamente en su vagina. Ella empezó a gritar pidiendo ayuda y diciéndole que se fuera del coche, y esa noche se emborrachó muchísimo porque le volvieron los recuerdos de aquella época. También descubrí que, durante todo el tiempo que llevamos juntos, ella sigue en contacto con él por Instagram y que él le escribe de vez en cuando para verse. Me dijo que si pensaba que podía vivir con su sueldo de 800 USD, era un completo idiota, que era obvio que alguien la mantenía económicamente. Me dijo que si terminaríamos, al día siguiente tendría que volver con él, porque las deudas y los pagos ya eran insostenibles. Ahí fue cuando finalmente me contó todo lo que debía y dónde. ¡Una locura! Hoy entiendo que ese es su estilo.
Ahora que lo escribo, me siento como un completo gil, pero la verdad es que tan enamorado, ciego, la adoré hasta que todos mis sentimientos usó contra mí y yo hice lo que ella quiso. Sentí una enorme pena y tristeza después de todo eso y no quería que volviera a terminar en lo que me había contado. Quería ayudarla, pero le puse condiciones: dejar el alcohol inmediatamente, borrar a todos los hombres de su teléfono y empezar a comportarse como una mujer en una relación, adulta y correcta. Está claro que al final no cumplió ninguna de ellas. Tenía una deuda de casi 600 000 pesos: préstamos, todas las tarjetas posibles que hay en Uruguay, antel, las cuotas del coche… Muy gracioso. Uno de deudas fue préstamo a su auto y hasta finales de octubre 25, ella afirmaba que se lo pagaba a su último ex, pero la verdad es que se lo pagaba al otro. No entendía por qué tenía la necesidad de mentir sobre eso, sobre una tontería así. En otras mentiras afirmaba que recibía de su ex entre 10 000 y 20 000 dólares al mes para hacer que quiere, con lo que podría haber pagado fácilmente todo el coche en un mes. Que en un momento tuve en banco 900.000 dólares de el, pero el le prohibió comprar propiedad o invertir. Una mentira super grande eso.
Empezamos desde cero, esperaba que sin deudas y sin alcohol pudiera sacar a relucir su lado bueno. Antes de irnos a Europa, fuimos a ver a un psiquiatra conocido para que ella empezara a tratar su enfermedad y su adicción al alcohol y las pastillas. Todo parecía ir por buen camino. Pero cada tres días venía con otra historia sobre Edurardo, otro sufrimiento que había vivido hasta el último día, cuando él se drogó y casi la mató, golpeándola con los piñas durante el sexo, gritándole que ya no era la buena chica de buena familia, sino una simple puta, que se olvidara de su ex, que él ya no la salvaría y que le rompería el alma por completo. Cuando la desgarró, se desmayó del dolor y cuando volvió en sí, tenía un palo de madera en el ano. Terminó en el hospital con las costillas rotas, la cara magullada y sangrando por los genitales y el ano. Le dije que no quería volver a saber nada de lo que había pasado, que no me cuenta más nada y que no quería pasarme todas las noches pensando de una venganza a él por lo que le había hecho. Me contó todo esto durante un bonito y romántico viaje a Zúrich. Nunca la juzgué por lo que hacía, es asunto suyo. Pero no entiendo por qué siente la necesidad de contármelo y si pasó por cosas tan horribles, porqué siente la necesidad de escribirle y volver a acostarse con él por unos estúpidos 200 USD por la noche. Sigue diciendo que tiene traumas horribles de esa época, le pagué psicólogos y psiquiatras para que la ayudaran, medicación, todo eso por más de 150 000 pesos solo en Uruguay, después terapia en Madrid con pasajes y hotel por casi 8 000 euros, todo para ayudarle salir de oscuridad y empezar vivir bien, normal. Lo peor de todo, que cada vez tuvimos alguna pelea escribió a el si la puede mandar plata, que quiere ir a Uruguay, o como siempre garcharon bárbaro, que quiero cojer solo con el, que se tienen que ver otra vez. Se registraba en paginas de putas y buscando clientes también de su amigas putas, que le mandaban los peores, pro ejemplo árabes que les pegaron o otros viejos perversos.
Todo se estabilizó a mediados de abril, y con mayo en Chequia fueron los mejores meses de nuestra relación. La verdad es que Uruguay no es un buen lugar para ella. Aquí todas sus amistades de mierda se aprovechan de ella, abusan de su enfermedad, amigos falsos que la utilizan para divertirse, pero luego, con alcohol en la sangre, se convierte en un monstruo con sus familiares queridos. A día de hoy sigue sin entender que todos los que la llaman y le escriben para salir solo quieren aprovecharse de ella o esperan la oportunidad de acostarse con ella, nada más.
Junio – Agosto 25
Llegó junio y la celebración de su cumpleaños, para la cual regresamos a Uruguay, concretamente a Piriápolis. En ese momento comenzó el derrumbe de todo lo bueno que habíamos empezado a construir desde cero tras aquel loco mes de marzo. Ya de camino al aeropuerto de Praga ocurrió lo primero: Florencia empezó a llorar en auto y me mostró un mensaje de su tío. Este se había hecho amigo de Eduardo y le escribió que estaba con él y que debería ir al asado. Es cierto que hay diferencias de edad y de intimidad, pero eso se resolverá. La familia lo aceptará. Florencia se derrumbó en el auto y yo no podía creer que el propio hermano de su papá le ofreciera tranquilamente a su «nuevo amigo», un viejo pervertido de casi 80 años, solo porque tiene bastante dinero. Si su padre estuviera vivo, lo mataría y probablemente nunca le habría pasado lo que vivió. Ese es probablemente uno de sus problemas internos: su padre no estuvo presente en su vida para protegerla.
Su fiesta fue una auténtica locura. Solo para demostrarles a todos lo bien que le va ahora y que ya no es una ecort muerta de hambre. Por eso también hizo público su perfil en las redes sociales, para que todos pudieran ver las fotos y los videos y, sobre todo, la familia de su ex; al menos así me lo explicó, lo cual me parece una auténtica locura. Toda la noche fue genial, de eso no hay duda, pero el precio también. Muchos días antes, tanto yo como sus seres queridos le insistimos en que controlara el alcohol esa noche y no la arruinara. Se contuvo hasta el último momento, cuando casi todos se habían ido. Ahí comenzó una avalancha de chupar y, de nuevo, el deseo de seguir hasta la mañana siguiente. Por suerte, se quedó dormida en el auto, pero al despertarse por la mañana empezó a ponerse agresiva (como siempre que tiene alcohol en la sangre) y en camino del hotel donde dormimos de regreso a Piriapolis, se le ocurrían todo tipo de tonterías. Se le ocurrió que yo estaba obligado a comprarle un apartamento propio porque vive conmigo. Siguió en esa línea hasta la casa de Piriapolis, donde me dijo que si no se lo compraba, volvería a acostarse con Eduardo y con su dinero, se compraría un apartamento en tres meses. Ahí se me rompieron los nervios y le dije que se fuera si quería terminar de nuevo en el hospital, pero que ya no volvería a saber de mí. No podía creer que me amenazara con algo tan patético y esperara conseguir algo de mí de esa manera. Tuvimos una discusión bastante fuerte después de esto, en la que me dijo que todo lo que supuestamente le había hecho no era cierto, que se lo había inventado. Hasta el día de hoy no entiendo por qué me mintió y inventó historias tan monstruosas. Sin embargo, todo apunta a que se aprovechó de mis sentimientos a ella y los usó contra mí, para generar fuertes emociones de tristeza y lástima, y manipularme a su antojo, sacar de mí más plata. En tal caso, se merece un Óscar por su actuación, por las lágrimas y por todo lo que hizo cuando empezó a hablar de su oscuridad. Por otro lado, a veces, entre líneas y sin relación con ese pasado, decía algo que, por el contrario confirmaba todas esas cosas horribles que había dicho. No lo sé, ni me interesa, son asuntos suyos, pero con todas esas mentiras es muy difícil evaluar cuándo dice la verdad, cuándo miente y cuándo manipula.
Lo que es importante y cierto es que tuvimos muchas discusiones sobre el tema del dinero, que ella no tiene ahorros, que le da miedo lo que pasará si nos separamos, que no trabaja porque me sigue y, por lo tanto, genera discusiones a partir de su miedo. Bueno, el problema es que se gasta todo lo que tiene y mucho más de lo que tiene, y muchas veces incluso antes de recibir el dinero. Solo su vida me costaba entre 4 000 y 6 000 al mes. Así terminará de nuevo haciendo cualquier cosa para pagar sus gastos y las nuevas deudas que va a acumular. La verdad es que siento muchísimo por Florencia, porque en parte ni siquiera es culpa suya. Esto se lo enseñó su mamá, quien hoy le está haciendo un lío en la cabeza. Cuando se pelea conmigo y está en su casa, va a ver a Florencia para decirle que no tiene dinero, que debería acostarse con Eduardo (según Florencia, su madre también le escribió a él diciendo que Florencia necesita dinero si quiere verla, no sé si es verdad). Por otro lado, cuando yo estoy allí, le dice a Florencia que es una puta y que no quiere a una hija así en su casa. Me he perdido por completo en su relación y no entiendo nada. Florencia luego dice que su mamá está loca, que no quiere estar en casa con ella, por eso, cuando se pelea conmigo y está allí, les escribe a los machos para que la lleven con ellos. Por otro lado, luego llama a su mamá por cualquier tontería, aunque es una mujer adulta y debería resolver su vida sola o con su pareja. Cuando me pelea llama a su mamá contándole mentiras de que pasó. Su madre después llama a mí porque le hago las cosas, que no hice. Una locura. Personalmente, también tuve discusiones con su mamá, por ejemplo ella tapó a Florencia cuando me era infiel. Me gritaba que era un basura y un pelotudo por no creerle a su hija cuando decía dónde había estado por la noche, y que si no me gustaba y no le creía, mejor que desapareciera de su vida, porque solo le causaba sufrimiento. Mientras tanto le mandaba mensajes a Florencia insultándola, diciéndole que era tonta por venir a verme después de pasar la noche con otro hombre, que yo no era bobo y me daba cuenta, y que ella misma era la culpable de sus problemas. Así que Florencia se encuentra en un ambiente muy complicado, que no le hace nada bien a su salud mental ni a su enfermedad.Es un ambiente loco en el que creció y, lamentablemente, en mi opinión, eso tuvo un gran impacto en su comportamiento actual también. Una de las otras razones por las que, a pesar de todo el dolor, me quedé: sacarla de ahí y mostrarle otra vida. Una vida tranquila, agradable y acogedora, en la que descubrir el mundo, sin alcohol ni todas esas locuras en las que se había visto envuelta en los últimos años.
Pero me he desviado del tema. Regresé a Uruguay solo para la fiesta de cumple, tenía mucho trabajo en Europa y dije que me quedaría como mucho tres semanas. El regreso a Europa no se produjo hasta la primera semana de septiembre. Una vez más, Florenca no hizo caso de mis consejos, hizo todo a su manera y terminó en un fiasco que me costó un montón de dinero y mucho tiempo. Lo cual es algo que me molesta todo el tiempo. Nunca hizo caso de mis consejos, pero sí de cualquier tontería de sus «amigos» y al final tuve que resolver un problema tras otro. Pero eso es secundario. Florencia empezó a salir más intensamente con su mejor amiga M., una alcohólica total, y empezaron a emborracharse juntas cada dos días. Gracias a estas borrachas, nos echaron de una casa alquilada en Piriapolis al día siguiente y de otro apartamento como a los cuatro o cinco días. Ahí fue donde vi por primera vez a Florencia emborracharse tanto que se cayó y quedó inconsciente, algo que luego pasó unas 30 veces más. Una noche en el apto, las dos se emborracharon juntas y llamaron a otro amigo suyo B., que trajo más alcohol. No podía ni mirar ni escuchar las tonterías de borrachas de esas dos alcohólicas de muy bajo nivel. Me fui a dormir y a altas horas de la madrugada vinieron a decirme que querían salir. Les dije que no. Florencia no podía hablar ni caminar, media hora antes la había oído llorar en la terraza mientras contaba otra vez todo lo que había tenido que hacer como escort con el viejo por dinero (cada vez que se emborracha, empieza a compadecerse de sí misma, llora un rato y luego vuelve a decir que no fue tan terrible, un caos total). Su amiga empezó a gritarme y a insultarme, diciéndome que era un aburrido de mierda, que dejara vivir a su amiga y me volviera a mi país, etc. Le dije a su amiga M. que debía darse cuenta de dos cosas fundamentales. Primero, que Florencia tiene problemas graves con el alcohol y que al sacarla a salir y juntarse con ella con el fin de chupar, la lleva a lugares donde se sirve alcohol, lo que anula sus progresos y la arrastra de vuelta al fondo. Eso no lo hacen los verdaderos amigos. Y segundo, que está de visita y debería comportarse en consecuencia, hablar conmigo y respetarme. Si eso le molesta, que se vaya. Siguió insultándome hasta que me vi obligado a echarla del departamento, diciéndole que no iba a dejar que una alcohólica me insultara, que estaba protegiendo la salud y la vida de mi pareja, que gracias a ella había vuelto a tomar y que no quería que se vieran. Se quedó en la puerta como una hora lavándole el cerebro a Florencia para que se fuera con ella, que me dejara, que yo era un cabrón, agresivo, que era un aburrido de mierda, que se irían a vivir juntas a Chuy, mientras tanto, de vez en cuando me insultaba, así que todo el edificio estuvo escuchando este teatro durante una hora. Hasta que finalmente Florencia dijo que sí, que me dejaría y se iría a vivir con ella a Chuy, que es joven, quiere divertirse y disfrutar de las noches. Tan pronto como se fue, Florencia empezó a discutir conmigo para defender a su amiga, diciendo que había sido horrible con ella, y se fue también. Terminó en casa de su amigo B. (otro alcohólico, siempre acaba en su casa y todos toman hasta el amanecer). Regresó como a las 10 o 11 de la mañana completamente borracha y siguió con la pelea (su hermana la vio frente el edificio en este estado horrible). Me fui del apto y ella se fue al baño a darse una ducha. Desde el pasillo oí un golpe sordo y silencio. Corrí de regreso y encontré a Florencia en el suelo, inconsciente. Como estaba borracha y quería quitarse los calzas, se cayó y se golpeó la cabeza contra los cerámicos, a unos 20 cm del borde, lo que podría haberla matado. No sabía cómo funciona el sistema de salud aquí, es diferente, hay que pagar algún servicio, etc. Por eso llamé a su amigo B., quien la había traído, para decirle que necesitaba ayuda, que llamara a una ambulancia y regresara, que necesitaba a alguien que hablara bien español. No llamó a la ambulancia, sino a la policía, no lo entiendo. ¿Porque una alcohólica dice de mí que soy agresivo por haberla echado de mi apto? Mientras esperábamos a la ambulancia, le ejecuté primeros auxilios, le revisé las funciones vitales e intenté que recuperara el conocimiento (tengo un certificado de primeros auxilios). En cuanto llegó la policía, Florencia se despertó y no sabía dónde estaba ni qué estaba pasando. No me reconocía, ni siquiera a su perra, al que le tenía miedo. Después de unos cinco minutos, con la ayuda de la policía, empezó a calmarse y a reconocer dónde estaba, y todo terminó cuando recuperó plenamente la conciencia. La policía se fue, llegaron los dueños del departamento y nos echaron. Una vergüenza terrible.
Después muchas veces se cayó borracha y se pegó fuerte en la cabeza. Creo que eso ha afectado bastante a su cerebro. En el año 2025 la vi inconsciente así unas 30 veces. Son situaciones terribles que están parte del alcoholismo y ella sigue sin entender que no puede tomar, porque acaba así. Quería ayudarla de todo el corazón, pero si no quiere, no hay manera como ayudarla.
Otro día quiso salir de nuevo y me llevó a un lugar llamado Moonlight, como a las 6 de la mañana. Un lugar asqueroso. Solo prostitutas, terrajas, viejos buscando prostitutas, algo horrible. De nuevo, como siempre, le digo: ya estás demasiado borracha, nos vamos. Como siempre: no, quiero divertirme, tú anda tranquilo. Ella sabe que nunca la dejaría sola en ningún lado. Salí afuera a calmarme y cuando regresé, estaba con su «amiga (chica q fue allá)» en la zona VIP, rodeada de cuatro tipos. Su «amiga» estaba completamente drogada y quería cojer con todos los que estaban allí. Les lamía a todos, les mostraba el culo y les agarraba la entrepierna. Le dije a Florencia que esto ya era demasiado y que nos íbamos de inmediato. Ella respondió que no dejaría a su «amiga» así, que seguramente la violarían y que no permitiría que le pasara lo mismo. Me quedé allí cuidando a Florencia, q mietras sigo tomando un trago tras otro. Todos los hombres allá esperaban a ver qué pasaría después y adónde la llevarían. Después de una hora, Florencia, ella y un tipo se subieron al auto de el y dijeron que se iban a la casa de él. Corrí a mi auto y los busqué rápidamente hasta que los seguí hasta una casa. Adentro todos estaban completamente drogados y borrachos. Florencia quería quedarse. Veinte minutos de discusión para que se fuera conmigo de inmediato, hasta que finalmente logré que se fuera conmigo. Caminamos unos diez metros y perdió fuerza en las piernas, no controlaba su cuerpo, nada. Tuve que llevarla en brazos hasta el auto; le habían dado algo en trago y está muy claro para qué…
Por desgracia, cada vez que sale, no piensa en nada y no le importa dónde ni cómo va a terminar. Lamentablemente, además, cuando sale con sus “amigos”, nunca dice adónde va ni con quién, y después me entero de cosas horribles. Algún día le va a pasar algo realmente feo por actuar así. Por eso, con el tiempo, ya no quería salir, porque siempre terminaba agresiva, discutía conmigo y yo tenía que cuidar de ella y esperar hasta la mañana siguiente para asegurarme de que no se quedara sola en algún lado. Para mí nunca fue divertido; más bien hacía de niñeray guardaespaldas para que llegara sana y salva a casa. Por eso también teníamos muchas discusiones sobre si salir o no, porque ella quiere salir cada dos días y yo no, ya que sé cómo terminará todo. Nunca la dejé tirada en ningún lado como su ex o sus amigas. Al final, yo pago las consecuencias; dicen que soy aburrido, viejo, pero prefiero la tranquilidad a las catástrofes que ella arma.
Una noche quiso salir otra vez, como siempre. Durante la noche se le ocurrió que quería que alguien nos viera mientras hacíamos el amor. Me negué rotundamente, pero no sirvió de nada. Llamó a todas sus amigas escorts, a los anuncios y, al final, a un gigoló. Se fue al casino Enjoy, donde se encontró con tres chicas y con su conocido gigoló. A todos les prometió dinero, que no era problema. Yo les decía a todos: «No, no, no, no». Me quedé ahí sentado con la mirada perdida en la pared, mientras ella charlaba alegremente con toda esa gente que había traído a la mesa. En un momento dado, ya muy enojado, le dije: «Ya basta, nos vamos, estoy harto, ya ha hecho suficiente vergüenza». Ella empezó a decir que les había prometido dinero a todos, que tenía que pagarles, que ese gigoló tenía un hermano al que debía cuidar y que esas chicas también tenían su horario de trabajo, etc. Después de dos horas de vergüenza en el casino y de su diversión en la mesa, tuve que pagarle 600 dólares al gigoló y 150 dólares a una de esas putas. A los cinco minutos, Florencia empezó a gritar como una loca, por qué le había pagado a esa puta, que seguro quería cojerla, que era una mierda. Una pelea de locos, como siempre cuando confunde la realidad con las ideas erróneas que tiene en la cabeza o con sus mentiras. En ese momento, los de seguridad me dijeron que la conocían muy bien. En el pasado la habían echado varias veces por sus juergas de borracha y también la conocen como escort. Se fue con esas putas y un cliente que estaba allí en un torneo de póquer. Se dirigieron al auto de él, diciendo que iban a su apartamento. Tan pronto como se subió al auto, cambió de opinión y empezó a gritar que la dejaran bajar, que no iba a ningún lado. Cerraron las puertas y se alejaron a toda velocidad. Corrí hacia el auto y conduje por todas partes para encontrarla. A los diez minutos me llamó desde la estación Disa para preguntarme si podía ir a buscarla. Cuando llegué, volvió a gritar y a discutir. Cuando por fin se subió al auto, recorrimos unas cinco cuadras y, casi en marcha, se tiró al suelo entre los autos. Lamentablemente, detrás de nosotros iba un coche de la policía. Nos detuvieron, la subieron al coche y se la llevaron directamente a Mautone, porque estaba de nuevo en su estado de locura total. En el hospital le concertaron una cita en psiquiatría unas tres horas después en San Carlos. No sé qué pasó adentro, pero la doctora estaba muy enojada conmigo porque llevé a Florencia sin su permiso. ¿Acaso no vio que la policía la había llevado a la clínica y que de ahí la enviaron a ella? No lo entiendo, otra vez terminé siendo el malo por nada.
Un día, su amigo borracho B. le escribió: «Dile a Tomás que te vas conmigo a visitar a mi cuñada, que nos vamos a Montevideo a un concierto y que nos quedaremos a dormir en un hotel». Me exploté y le dije que lo mataría, que eso no podía estar diciéndolo en serio ni por un segundo. ¿Y la reacción de Florencia? Nada, incluso lo defendía, diciendo que no era así, que simplemente lo estaba malinterpretando. Le dije que tenía que poner fin a esto de inmediato y resolverlo con firmeza. Ella prometió que lo haría. A la mañana siguiente le pregunté si le había respondido. Me dijo que sí, que le había escrito para que nunca más escribiera eso ni nada parecido. Por supuesto, era mentira, no le había enviado nada de eso. Volvió a ponerse agresiva, como siempre que se descubre su mentira. Por desgracia, su tía F. llegó de visita justo cuando ella estaba de ese humor, pero la discusión se intensificó cuando Florencia dijo que se alquilaría un departamento y se iría a vivir sola. Tanto su tía como yo le dijimos que se calmara, que otra vez estaba inventando tonterías. ¿Cómo lo pagaría? Según ella, eso no era asunto mío. Ya era claro, como. Dado que seguía con esa locura, su tía se fue y Florencia me dijo que se iba a cenar con una amiga. Dos horas después, ya tenía claro que no estaba con ninguna amiga y que todo era completamente diferente. Me escribió diciendo que estaba en Lafayette, en casa de esa amiga, y que su esposo me invitaba a tomar algo, que vengo. Llegué allí y todo se confirmó. Cambio todo: qué hacía yo allí, por qué había venido, que nadie me había invitado, que era un psicópata tóxico. Llamó muy bajito desde otra habitación, estaba claro para que EL no la oyera. Como estaba claro lo que estaba pasando, me fui a casa y esperé frente al edificio. Llegó tres horas después; él la trajo. Matthias, un hombre de 55 años de aspecto poco agraciado. En cuanto me vio, se largó rápidamente y Florencia volvió a gritar agresivamente, mintiendo sobre quién era y dónde había estado. Lo peor es que llegó con las calzas/leggins al revés, lo cual solo pasa si estuvo desnuda y luego, borracha, se las volvió a poner. Se desmayó ora vez dos veces , tuve que llevarla al apartamento en brazos y acostarla en la cama. Mientras la desvestía para acostarla, su ropa interior tenía marcas de relaciones sexuales. Cada rato se despertaba gritando algo. Esperé a que se durmiera por completo, empacé todas mis cosas y me mudé poco a poco. No quería que, en ese estado, volviera a romper cosas en el apartamento alquilado, como siempre había hecho antes. Me daño dos camionetas, cuatro puertas de la casa, laptop, varios vasos, tazas, parte de la automación en la casa, etc. Por la mañana, cuando se despertó, empezó a llamarme de nuevo. Al principio de manera agresiva, diciendo que era una mierda, luego llorando, diciendo que no recordaba nada de lo que había pasado durante la noche. Al final, empezó a amenazar con suicidarse tirándose del balcón de piso 22. Dado su estado mental y el intento que ya había tenido anteriormente, tuve que reaccionar. No podía entrar en ese apartamento para que no volviera a ponerse agresiva; me ha atacado físicamente muchas veces — sí, es increíble que una chica de 47 kg ataque a un hombre grande. Por ejemplo, le rompió la cabeza a su ex; a mí me causó varias veces heridas en la cara o en la cabeza. Ella confía en que es pequeña y menuda y que nadie le devolverá el golpe, y que además nadie creerá jamás que ella está la violenta, agresiva. Tampoco podía entrar, por si hacía alguna tontería como había amenazado y luego yo tuviera que asumir la culpa. Por eso me vi obligado a llamar a la policía para que entraran al apartamento y resolvieran de alguna manera la situación. Además, su madre y su hermana me llamaron para que la ayudara, pero que no la internaran en una clínica. Después de pasar todo el día en la policía resolviendo esta situación, la llevé a su casa en Piriapolis, aunque la policía me recomendó que no me acercara a ella. Dejé dinero en la comisaría para un taxi a Piriapolis. Le prohibieron hablar conmigo y acercarse a mí. Me llamó desesperada, llorando, y me rogó que la llevara yo, que no va en taxi. Luego, en casa en Piriapolis, se fue directamente a dormir y su mamá empezó a llorar, diciendo que no sabía qué hacer con ella. Que tenía trastorno límite de la personalidad o algún otro trastorno mental, que lo que hacía no lo hacía ella, que no lo controlaba, que tenía que entender que no era nada contra mí personalmente, sino algo dentro de ella que le arruinaba la vida y que no sabía cómo manejarlo. Florencia me dijo después que quería sacarle dinero para un departamento que quería alquilar, a lo que tanto yo como su tía le dijimos que no, que era una completa tontería. Dijo que lo conoce, que él quiere cojer con ella desde hace mucho tiempo, un abogado de Argentina que tenía negocios con su ex y quiere vengarse de él de esta manera. Una tontería total; al final se le escapó que había sido otra vez a través de Tinder o Bumble. Pasó días llorando, pidiendo perdón otra vez, y yo buscando información sobre esa enfermedad que tienen esas personas, si se puede tratar de alguna manera, cómo proceder, etc. Ella seguía insistiendo en que no recordaba nada de esa noche, que no sabía qué había pasado en ese apartamento. Tuvimos que hacernos pruebas de enfermedades de transmisión sexual y vivimos un mes con la angustia de no saber qué consecuencias podría tener todo aquello. Al final volví a ablandarme y la acepté de vuelta, pero tiene que empezar a buscar ayuda médica de inmediato y hacer algo al respecto, porque esto es una locura.
Justo antes de partir a Europa, volvió a decirme que quería ir a tomar algo. Se lo prohibí, pero fue en vano. Se fue a la casa de su amigo B. Durante la noche me llamó dos veces para preguntarme si iría a buscarla. Cada vez que llegaba, quería que yo también voy a tomar. Me negué y, como de costumbre, me mandó a la mierda hasta que apagué el teléfono y me fui a dormir al hotel. Por la mañana me llamó y me pidió ayuda, diciendo que se había despertado desnuda en la cama de él, que le dolía todo el cuerpo, que no sabía dónde tenía la ropa, que no sabía qué había pasado, etc. Quería volver a matarlo, pero no pude hacer nada. Fue ella quien fue allí por voluntad propia, ella tomó por voluntad propia. Ya me había peleado con él varias veces antes para que no la dejara tomar, sabiendo que tiene problemas con el alcohol, pero cada vez le sirve todo lo que puede. Ambos me juraron, que no pasó nada, que ella fue tan borracha, que no fue capaz cambiar la ropa, solo sacarla.
Desde marzo todo el tiempo a Florencia llegaron mensajes de veteranos para salir. Su numero era conocido desde época de escort y también desde marzo, donde Florencia puso anuncios. Por eso también una condición para seguir fue cambiar el número, que hizo un poco días antes el vuelo.
Septiembre – Octubre 25
Encontré en la República Checa un programa para el tratamiento de border line, financiado por el Ministerio de Salud, con métodos nuevos y avanzados. También hay un psiquiatra excelente en la República Checa, especialista en esta enfermedad, y otro especialista en Madrid que se dedica a las terapias. Pero no pasó nada. Volvimos a pelear por el alcohol hasta que, al final, Florencia se quedó encerrada en su habitación durante cuatro días, diciendo que no quería nada y que quería volver a Uruguay, donde puede tomar y tiene a sus amigos, etc. Está bien. Le compré las pasajes y, en el aeropuerto, se arrepintió y dijo que no quería irse. Así que estuvimos en el aeropuerto dos veces: cada vez que le daba un ataque de su enfermedad y, luego, cuando se calmaba y se daba cuenta de que realmente estaba en el aeropuerto y que ya no había vuelta atrás, cambiaba de opinión. Una locura gastar plata en pasajes que luego no servían para nada. En octubre, unos días antes de visitar al psiquiatra y también a un especialista en Madrid, realmente se fue a Uruguay. ¿Qué pasó? Como siempre, Tinder, citas con su amiga borracha, citas con sus amigas de escort, volver a registrarse en sitios web de escort, sugar daddy, travel girls, locanto uy, y muchas muchas más.Su amiga mandó número de Florencia a su clientes, otros viejos, árabes etc. Y también estuvo otra vez con su cliente principal – Eduardo. (Todo eso descubrí hace poco). Después de dos semanas, quería volver; decía que no había pasado nada, que no había hecho nada, que solo había estado en casa, o en casa de la abuela, o en la playa con la perra, y que había estado reflexionando sobre todo; que quería cambiar. Y yo la creí, un gil estúpido completamente. Dijo que solo salió un día, y eso fue únicamente porque su mamá no quería que estuviera en casa, ya que allí tenía a su novio. ¿Y cómo terminó? Lo de siempre. Totalmente borracha a las 8 de la mañana, perdida en la calle en PdE, sin auto, sin nada, perseguida por su «amigo», que la arrastraba a su casa y quería violarla prácticamente en la calle. Florencia llorando, escribiendo y llamando me que el la quiere violar para ayudarla, que no sabe que hacer hasta que volvió a desmayarse en plena calle, apoyada contra la pared de una casa. La llamé unas 30 veces y ya no respondió. Llamé a su mamá, y ella me dijo que Florencia se venga a casa, que él ya se había ido. Lo cual no era cierto y, mientras tanto, le escribía a Florencia que no vaya a casa, que él todavía estaba allí. No supe nada de ella durante 5 horas, no se comunicó con nadie, hasta que uno de sus «amigos» F. de Montevideo me escribió que ella había ido a dormir a su casa. Como me enteré después en enero 26, ella se había supuestamente acostado con este «amigo» en el pasado y ella sola dijo, que un tiempo era confundida con el (estoy enojado mucho, porque este tipo invitó a su cumpleaños, entonces yo pagué por el tragos, comida y todo de el, mientras tienen de mí una risa que bobo que soy? Hasta ahora se mandan mensajes, “sos mía/mío para siempre, bebíto mio, se mandan imágenes ocultas, una falta de respeto total de parte de Florencia y no me parece como comunicación de amigos). Cada vez que arma una pelea y empieza a mentir diciendo que la eché de casa, etc., inmediatamente le llama y le escribe para preguntarle si puede ir a su casa, etc. Constantemente habla de él con otras personas; esto, sencillamente, no es «solo un amigo»…. Me dio muchísima pena saber dónde y cómo vivía, y cómo la manipulaba su mamá; de hecho, esa noche no habría pasado si ella no la hubiera obligado a irse de casa. Por parte de su madre fue pura manipulación y mentiras; ahora entiendo un poco de dónde le viene eso a Florencia.
Nos vimos en Madrid, porque tras la última experiencia le dije que, si no iba a terapia, mejor que ni se molestara en venir, ya que no tenía sentido y acabaríamos igual en unos días. Eso fue el domingo. El lunes tenía que empezar la terapia, pero no llegamos a ir. Por la noche, volvió a revisar mi teléfono (entiendo que, después de todo lo que ella hizo y logró en dos semanas en Uruguay, pensara que yo hacía lo mismo, pero no, simplemente me gusta tener una sola pareja estable). En la aplicación Telegram me encontró contactos que, sin embargo, no estaban en el teléfono. Después se dio cuenta de que en su Telegram también había contactos que ella no tenía… volvió a montar una escena de película, me tiró una taza a la cara (por suerte me evité) hasta que llegó la policía. En Madrid hay leyes para las peleas: tres días de cárcel para ambos si hay pelea. Por eso terminamos en un calabozo con negros de la calle, ladrones, traficantes, drogadictos, un desastre. Por eso se perdieron las consultas con el especialista. Es una larga historia. De todos modos, cuando por fin empezó a ir a terapia, sintió que eso podría ayudar. Tuve que regresar a la República Checa y la dejé en el hotel, le pagué la terapia y le dije que volvería en cuatro días. Sin embargo, todo salió mal, tuvimos que cambiar el hotel y no pude tomar el vuelo. Que también en las noches se embarraba no tengo q decir. Una noche le tuve q llamar su prima I. para q se vaya a hotel dormir, q hace otra vez una vergüenza. Mientras tanto, Florencia volvió a buscar en Internet a un sugar daddy que le diera plata. Al principio solo tenía que enviar sus fotos y videos, pero al final él le ofreció 10 000 euros por noche, le envió fotos de su mansión en Valencia, e escribió como no tiene problemas pagar cualquier capricho ella tiene y, por supuesto, Florencia aceptó de inmediato. Vino a decirme que sería un trío. No le creí que dice y que hizo. Nos peleamos, hizo las maletas y se fue al hotel que él le había reservado y pagado mientras tanto. Enseguida llamó a su amiga de Uruguay, que vive en Madrid, y pasó allí la noche con ella rodeada de lujos; al día siguiente debía llegar él. A la mañana siguiente empezó a llamarme para que la ayudara, diciendo que había sido un error, que se había dejado llevar por el dinero, pero que él era raro, que no quería saber nada de él, etc. ¿Qué podía hacer? Fui a buscarla y la traje de vuelta.
Para relajarme después de los días en la cárcel y de todo este lío, me fui de viaje a Tenerife. Ese fue mi gran error. Es un lugar precioso, pero también está lleno de discotecas y bares. Y eso no se me había ocurrido. Se volvió a emborrachar y volvió a ponerse agresiva, inventándose tonterías hasta que, al final, de madrugada, volvió a ir detrás de cualquiera que la llevara a un apartamento para un after o le comprara más tragos. Una vez más, yo solo la seguía, explicándole a todos que era mi novia, que no iría a ningún apartamento, discutiendo con los idiotas que querían llevársela, hasta que finalmente uno lo entendió. Le hizo un teatro, nos acompañó hasta el hotel, allí me deseó buena suerte y se fue. Flor se enojó que fue todo una mentira otra vez pelea hasta que finalmente terminamos en la habitación. Regresamos a Madrid; Florencia tenía que seguir con la terapia y yo tenía que ir a la República Checa. Le dejé mi tarjeta, pagué el hotel y la terapia, y me fui. En toda la semana solo fue una vez a la terapia; todos los días se inventaba una excusa para pelearse conmigo; al final, dijo que va a salir con una chica que había conocido ese mismo día por Internet. Otra locura total. Después de un tiempo me enteré de que esos días volvía a buscar hombres por dinero; incluso iba a venir uno de Australia. Tiré 600 USD por terapie, donde no fue, pero mientras buscando clientes en todos lados…
Noviembre 25 – hasta ahora
En noviembre, en la República Checa, una amiga suya de Praga celebró su despedida de soltera. Ya tenía claro cómo iba a acabar todo otra vez. Por supuesto, completamente borracha, y cuando me escribió para preguntarme si podía ir buscarla cuando llegué, estaba rodeada de hombres, coqueteando con todos y, al final, gritando a todo el club que quería irse a garchar ya mismo, quién se lo haría, quién tenía la verga más grande del club. Una vergüenza terrible. Ya de camino a la salida se había caído tres veces y volvió a quedarse inconsciente un rato. Con sus amigas la sacamos de ahí y ahí empezó a decir que yo era aburrido, por qué no quiero salir con ella. Empezó a pelearse con su amiga, que me estaba ayudando a sacarla, diciendo que seguro que quería cojer con ella, qué hacía allí con nosotros, hasta que volvió a quedarse tirada en el piso. Cuando llegamos al hotel, vi en su celular videollamadas de esa noche con un Andrés y mensajes diciendo que cuando llegara a Uruguay, se pusiera en contacto con él para salir. Otra vez lo mismo, y ya no sabía si tenía algo que ver con su enfermedad o si, sencillamente, su personalidad era así de corrupta y oscura.
Tuvimos que volvernos a Uruguay porque necesitaba gestionar otro departamento para alquilar y, una vez más, empezó a gritarme por qué no lo había escribir a su nombre, cuándo le compraría un apartamento, etc. Que ella no tiene ahorros, no tiene propiedades y que, si está conmigo, es mi obligación comprarle una y pagarlo todo. Mi respuesta sigue siendo la misma: no tiene ahorros porque se gasta todo lo que hay en la mesa o en la tarjeta, y también que, después de un año de relación, no puede reclamar una propiedad cuando todo el tiempo, dos o tres veces por semana, viene con una discusión loca en la que me trata mal, me miente siempre o me cagó, siempre está emborracha, me hace de mi vida una pesadilla, no puede esperar, que voy feliz comprarle un apartamento. Dejé muy claro que, si por fin empieza a formar una pareja de verdad conmigo, sin toda este mierda que arrastra, y contribuye a crear un hogar feliz, está claro que le compraré una propiedad propia y, en caso de que nos casemos, tendrá una parte de mi patrimonio. Creo está absolutamente claro a cualquiera persona. Pero q pasó? Antes venir a Uruguay Florencia me robó. Tuve en un chaleco en Chequia casi mil EUR, que quise traer con otra plata a Uruguay para muebles y otras cosas para este apto. El día de vuelo no pude encontrarlos. Busqué por todas partes, Florencia me ayudó a buscarlos y, después de media hora, me dijo que seguramente los había perdido, porque el bolsillo de ese chaleco estaba abierto. Pero soy bastante cuidadoso con eso y nunca me había pasado. Sobre todo porque el chaleco estaba en casa, en mi oficina, sobre la silla. Al llegar a Carrasco, fui al baño y vi que, mientras tanto, Florencia se dirigía a la casa de cambio. Me pareció extraño, volví de inmediato y ella estaba cambiando exactamente los euros que se habían «perdido». Según ella es normal en Uruguay que las parejas tomen dinero de los bolsillos de sus parejas para su propio uso. Qué puedo decir, no conozco las costumbres de aquí. En mi país, por ejemplo, si una mujer va a lavar la ropa y encuentra dinero en la ropa de su pareja, lo deja sobre la mesa o lo usa para comprar cosas para la casa, pero no finge que se perdió, no sé.
Una vez más, se emborrachaba cada dos o tres días y terminábamos peleándonos por eso. Por ejemplo, una noche volvió a decir que quería llevar a más gente a la cama; se peleó conmigo en la calle por eso, porque le dije rotundamente que no. De nuevo llamó a todas las putas y gigolós de diferentes sitios web y a gente del gremio que conoce. Otro día tuve que comprar un teléfono nuevo por la nueva empresa y empezó a discutir conmigo, preguntándome cómo podía confiar en mí, que ahora tenía que controlar otro teléfono, ¿qué es eso? Aunque tuviera 50 teléfonos, ¿qué razón es esa? Cada mañana, con resaca, le llamaba a su mamá para decirle que iba a Piripapolis; yo tenía que llevarla hasta allí, para que luego me reprochara que la hubiera llevado, aunque sé que no quiere estar ahí, y tan pronto como llega, ya está buscando a otro hombre que la saque de ahí. ¿Cómo diablos se supone que le voy a encontrar sentido a esto?
El 8 de diciembre volvió a estar en Piriapolis con su mamá; me dio pena toda la situación y le dije que ya está. Que viniera o que yo iría a buscarla, pero que pasáramos la noche juntos, preparáramos la cena y habláramos. Ella empezó a objetar que no, que quería pasar la noche con su amiga alcohólica y que tal vez llegaría más tarde. Ya es raro que se emborrache hasta caer rendida y luego llegue. Además, que su amiga, sin dinero, haya alquilado una casa en la playa y que vayan a estar allí. En cuanto lo dijo, quedó claro que mentía. Esperé toda la noche a ver si se hacía saber y, una vez más, como siempre, no supe nada de ella en toda la noche. A las 10 de la mañana me llamó para decirme que acababa de despertarse, que se subía al auto y venía a verme. Le dije que encendiera la cámara y, en ese momento, se confirmó su mentira. De hecho, estaba en la rambla en Putna del Este, no en la playa de Piriapolis. Llegó a mi casa en 8 minutos; el viaje desde Piriapolis realmente no dura tanto. El resultado fue una pelea y durante una semana me escribió todos los días diciéndome qué hijo de puta era, que me había inventado una situación que no existía solo para dejarla. Lo mismo hacía su madre: mensajes diarios preguntándome por qué no le creía a su hija, qué clase de persona era yo para atormentarla así. Las dos se inventaban más mentiras, incluso con su amiga, para intentar salvar su versión de los hechos. Al cabo de una semana, por fin salió a la luz toda la verdad. Esa noche había vuelto a estar con algún tipo – Alejandro/Alex/Tita y había terminado en un hotel en Punta del Este. Otra vez la misma historia de que no es culpa suya, de que la situación la obliga a hacerlo, de que no quiere estar en casa con su mamá (aunque ella siempre huye para allá cada vez que hace un quilombo). Otra vez llantos y promesas de que no lo volverá a hacer. Eso me destruyó completamente otra vez, pensé, que no se va a pasar nunca más. Ya estaba harto de todo eso y le dije que no volviera a aparecer, que no quería saber nada de ella. Que se quedara con sus viejos (otra vez era un tipo de unos 55 años, como si siempre estuviera buscando a su padre). Que no me llamara, no me escribiera y se olvidara de mí. Eso fue el día del cumpleaños del esposo de su prima I., a donde nos habían invitado. Durante esa llamada, me dijo que se daba cuenta de que era una mierda, que estaba lastimando a alguien a quien amaba y que la amaba a ella. No quiere seguir viviendo así y quiere ir a buscar a su papá, que tiene en la mano su vieja arma, y cortó. La llamé de inmediato, pero no me contestó. Me subí al la camioneta al instante y me fui a toda velocidad hacia Priapolis; durante el camino la llamé sin parar, pero no contestaba el teléfono. Casi me maté en la ruta, pasé por todos los cámaras de velocidad y no quise llamar a la policía para que no la volvieran a internar. Cuando llegué y subí corriendo a su habitación, todo estaba a oscuras, con las cortinas corridas; ella yacía desnuda en la cama, completamente inconsciente, con vómito alrededor de la boca y envases vacíos de pastillas por toda la habitación. Empecé a insistirle de inmediato para que se despertara, quería llamar a una ambulancia, se recuperó un poco y me dijo que no llamara, que la internarían porque ya era la segunda vez. La llevé al baño para que vomitara todo de estomago; no tardó mucho y no creo que fuera tanto. Cuando se recuperó un poco, se puso a llorar de inmediato y a suplicarme que no la dejara, que fue muy mal, pidiendo disculpas, que es la enfermedad y no sé q todo. Otra vez que la vida sin mi para ella no tiene sentido etc. Sentí mucha pena por ella y por su vida y no sé, capaz mis sentimientos por ella, mi debilidad o solo estupidez me convenció para darle otra oportunidad más. Después se fue a shopping elegir un outfit para la fiesta ya empezó hacer otra vez cualquiera cosa – muy rápido se recuperó de “muerte”. Por eso llegamos a la fiesta con una demora casi cuatro horas. Estos días me enteré de que, cuando estuvo en Uruguay en octubre, volvió a juntarse con su cliente Eduardo, aunque a mí me había asegurado que no había hecho nada malo durante su estancia en octubre. Estos días me enteré de que, cuando estuvo en Uruguay en octubre, volvió a juntarse con su cliente Eduardo, aunque a mí me había asegurado que no había hecho nada malo durante su estancia en octubre. Ya ni siquiera guarda su número, ya que se lo sabe de memoria.
Hoy, mirando atrás, me doy cuenta de cómo me dejé manipular. Después de cada noche de borrachera, cada salida/cagada con algún tipo, siempre la misma excusa: estoy enferma, soy adicta al alcohol, tengo crisis de trastorno límite, no puedo quedarme en la casa de mi madre, etc. Pero aquella noche con Tita fue diferente. Incluso antes de que ella estuviera con él, le rogué que se quedara conmigo, que de alguna manera lo arreglaríamos y resolveríamos. Ella prefirió irse con él antes que conmigo, y eso es una señal clara de que algo anda muy mal. También hay que decir que todos los días la llevaba en mi camioneta de Piriapolis a Punta del Este y al revés, porque ella tenía el auto roto y no podía usarlo. Pero esa noche se fue tranquilamente en su propio auto roto a Punta del Este para verse con él. Pero nunca conmigo, yo tenía que ir a buscarla siempre. Fui realmente gil al aceptarla de vuelta, sin embargo, en algún lugar dentro de mí quería creer cada vez que realmente cambiaría y quería darle la oportunidad de que eso sucediera. Desafortunadamente, me equivoqué. Solo después me di cuenta de que incluso en los días siguientes, cada vez que salimos, se iba al baño para llamarlo, escribirle o enviarle sus fotos. Al fin el es exactamente que Florencia busca todo el tiempo y ahora no entiendo, que hizo conmigo más de un año. Tiene 55 años, ya hijos grandes (Florencia no quiere tener hijos), plata para gastar, todo ideal. Y también descubrí, que otra vez llamó a su cliente Eduardo… está muy mal en la cabeza, si siempre dice como fue la época de escort mal para ella, pero siempre llama o escribe a algún veterano para cojer por plata. También dice, q nadie sabe eso de ella, pero en Febrero me di cuenta, q al menos la familia sabe de ella y me dejaron vivir en un imagen de Florencia, como chica para relación y familia, mientras ella es solo para joda y diversión. Un día vino quedarse con nosotros su tía F. Yo tenía un montón de cosas que hacer y tuve que enviar urgentemente unos documentos al tribunal en la República Checa, mientras que Florencia se fue a hacerse las uñas. Las dos horas previstas se convirtieron en cuatro, y cada vez que volvía al salón (tres veces), ella me decía: «Todavía no». No tenía más tiempo, así que le pedí a su tía que fuera a buscar a Florencia en auto de ella. Florencia se enojó muchísimo por teléfono, diciendo que era un idiota, por qué dejaba que su tía manejara, que no podía manejar en el tráfico, que el auto no tenía libreta y que le habían puesto una multa por eso. Mientras tanto, yo hablaba por teléfono con la tía, que luego se olvidó cortar la llamada cuando Florencia se subió al auto. Durante 20 minutos escuché lo mal que Florencia hablaba de mí y, lo que es peor, le dijo tranquilamente a su tía que prefiere cojer con viejos por dinero antes que vivir conmigo, que así vivía mejor. Ahí me di cuenta de que, en realidad, todos lo saben y les parece bien, y yo, como un tonto, vivo creyendo lo que dice Florencia, que nadie debe enterarse, porque si sí, nadie la miraría muy bien. Lo cual también podría haberme dado cuenta antes; a todos les debía quedar claro de qué vivía, si ya llevaba dos años sin trabajar y estaba sola. Pirapolis y Punta son relativamente pequeñas y todo se difunde con bastante facilidad. A veces, si Florencia hablaba mal de alguien en algún lado, al día siguiente recibía un mensaje que decía: «¿Cómo puedes hablar de mí precisamente vos, si eres una tremenda?». Por un momento se sintió mal porque se supiera eso de ella, pero al rato ya volvía a decir: «A nadie le importa este negro de la periferia y nadie le va a creer». Sin embargo, no se da cuenta de que la gente habla, la gente la ve, ve con quién se junta y cómo vive, ¿cree que nadie se da cuenta de eso?
El video es un ejemplo muy triste de cómo el alcohol lo destruye todo, sobre todo cuando se combina con psicofármacos. Los cambios van desde el arrepentimiento, la tristeza y el llanto, hasta las discusiones y la agresividad, además de un apago total.
Una noche de enero, en ese lugar que odio, Moby Dick, se volvió a emborrachar con su amigo B. Yo también estaba allí y, en plena noche, en la pista de baile, se juntó con un grupo de putas y no solo les dijo a todas que yo era solo un gringo al que le sacaba plata, sino que también les dijo que intentaran sacarme algo y que luego le dieran una comisión. Les decía que solo quiere sacar de mí un apartamento y luego me dejaría. Mientras tanto, en la pista de baile, agarró de la mano a un viejo y se lo llevó al baño. Eso me enojó tanto que tuve que irme, porque si no, le habría hecho mucho daño a alguien. Dos putas de ese grupo lo vieron y salieron tras de mí. También estaba allí un amigo mío que lo vio todo y nadie entendía lo que ella había hecho. No sabía qué hacer. No podía irme a casa, porque ella habría llegado y habría sido una pelea inmediata. Fui a la playa cercana y una de esas chicas, por lástima o por la esperanza de ganar dinero, vino conmigo. Solo me senté allí a charlar y ella me contó todo lo que había pasado esa noche, lo que Florencia les había dicho a todas sobre mí y cómo se habían reído todas a mis espaldas en el baño. Estuve destrozado completamente. Llegué a casa como a las 10 de la mañana y, como era de esperarse, enseguida empezó la pelea: dónde había estado, con quién y por qué. Pero que Florencia se hubiera llevado a un viejo al baño, como si nada hubiera pasado. Tuve que irme de inmediato; ella volvió a romper todo a su alrededor y a atacarme. Estuve todo el día en la playa y ¿qué pasó? Florencia estuvo todo el día llamando y chateando con esa puta que estuvo conmigo en la playa. Ella, por supuesto, le confirmó que no pasó nada, que yo ni siquiera quería nada, solo necesitaba hablar después q vi y viví en Moby dick. Pero durante la tarde, de repente se hicieron amigas y acordaron irse a vivir juntas. Florencia le enviaba contactos de clientes y le contaba detalles sobre lo que cada uno quería o hacía; planeaban trabajar juntas como escort y que comenzaría su nueva etapa juntas. Esa noche nos invitaron a cenar con su familia, porque también habían llegado otros que viven en EE. UU. Al regresar de la playa, le dije a Florencia que me iba a acostar, que no quería saber nada y que en ese estado no iría a ningún lado. Pero que ella fuera sola, que era su familia. No fue; no sé qué excusa puso, pero prefirió hacer videollamadas con su nueva «amiga», en las que le mostraba ropa que le quedaría bien, lo más corta posible y que dejara al descubierto cada parte de su cuerpo. Solo le pedí que hiciera las maletas y se fuera; no quiero ser parte de algo así. Por la mañana, su amigo B. me escribió para contarme cómo había terminado todo y preguntarme si quería hablar. Aunque no lo soporto, en ese momento me pareció la única solución: no estar en casa para que no hubiera una pelea y ella se fuera. Además, nueva amiga de Florencia empezó a escribirme, pidiéndome dinero para el cumpleaños de su hija, diciendo que había cometido un error al hablar con Florencia, pero que tenía que contarme cómo hablaba Florencia de mí, y me envió toda la comunicación que habían tenido, incluyendo la preparación de clientes para trabajar juntas como escort. Por ejemplo, le envió uno con el comentario: «Este solo sirve para un rapidito en el auto por 200, tiene una esposa muy celosa», «Este está en Montevideo, así que en un hotel», etc.También me dijo que tuviera cuidado, que Florencia haría lo que fuera para que yo la pegaría y así poder sacarme plata de mí después. (Hoy en día eso tiene sentido para mí, porque muchas veces, cuando empezaba una pelea, se ponía frente a mí y gritaba «pégame, dale, pégame»; probablemente ya está acostumbrada a ese tipo de comportamiento desde hace tiempo, porque el amigo suyo B. me dijo que su ex Ch. le había pegado varias veces). Le mandé a a mierda, q no quiero saber nada, q me ambas dejen en paz. Me fui de casa inmediatamente, antes de que Florencia se despertara, y pasé todo el día hasta la noche en la casa de su amigo B. Mientras tanto, Florencia me estuvo escribiendo todo el día como una loca, diciendo que era un hijo de puta, que seguro me estaba cojiendo a esa puta, y volvió a empezar enviarme fotos retocadas con IA de mí y de otras mujeres, en las que aparecía en algún restaurante en la playa y más. Ni su amigo B. ni yo podíamos creer de todo lo que era capaz y hasta dónde llegaba con sus mentiras. Él empezó a contarme todo lo que Florencia le había hecho a su ex, Ch., quien, según él, la había golpeado varias veces con los piñas y ella tenía el cuerpo lleno de moretones. Me advirtió que me mantuviera lo más lejos posible de Florencia, que era capaz de inventarse cualquier cosa para que yo fuera el culpable de todo y pagara por todo lo bueno. Que a él le había pasado lo mismo con una amiga de Florencia y había terminado en arresto domiciliario durante medio año. Mucho tiempo después me enteré de que, efectivamente, tenía ese plan, porque volvió a escribirle a su «amigo —exchongo» F. diciéndole que yo la había pegado, preguntándole si podía ir a su casa, y él le daba consejos para que se tomara fotos, etc. Alrededor de las 9 de la noche, Florencia se mudó y yo pude volver a casa.
Como ya había pasado antes, al cabo de unos días volvieron las súplicas para que regresara y las promesas de que cambiaría y todo sería diferente; sin embargo, nada funcionó y le dejé claro que ya no creía en sus promesas, que en su caso solo eran palabras vacías, nada más. Un día por la tarde estaba en mi departamento y, de repente, recibí una llamada de un número desconocido: era Florencia. «Estoy afuera, quiero hablar contigo». Pasó algo que ni siquiera podía creer. Llegó haciendo dedo, con un número nuevo, y me dijo: «Toma, aquí tienes mi teléfono; no quiero mi antigua vida, no quiero ni ver a ningún otro tipo, lo he borrado todo, haré todo lo posible para que seas feliz. También te mentí sobre el número de hombres con los que he acostado, fueron más —¡qué sorpresa!—». Fue un gesto increíble de su parte, que me conmovió, y quise comprobar si realmente podía ser verdad y si por fin todo iba a salir bien. Debo decir que, durante un tiempo, sí, no estaba en Instagram, estaba presente en la vida real y nos entendíamos mucho mejor. Pero, por supuesto, eso no duró mucho. Al cabo de un tiempo, volvió a Instagram y las discusiones comenzaron de nuevo, sobre todo por culpa de Instagram, hasta que, durante nuestro viaje a Punta del Diablo y Cabo Polonio, uno de sus amigos volvió a dejar claro lo que realmente quería. El cubano, a quien todos reconocieron junto a su esposa en la fiesta de cumpleaños de Florencia, le envió un mensaje: «¿Te imaginas que tuviéramos sexo?», y le mandó una foto en la que, a propósito, se le veía la pija a través de los pantalones. Por supuesto, eso me enfureció; si a ella le parece normal esto, y la respuesta de Florencia me dejó completamente exhausto. Le escribió «hmmm, el manguera» en lugar de una respuesta contundente, como por ejemplo que tiene pareja o que esto no le parece nada apropiado, nada… Hubo una discusión en la que Florencia volvió a escribirle a su último amante, Tito; Su mamá también le escribió para preguntarle si quería salir con su hija y, según Florencia, también se la había ofrecido a Eduardo. Florencia luego fue a la policía a denunciar a su mamá, diciendo que les escribía a sus amantes para preguntarles si querían estar con ella, que necesitaba plata. No se sabe si al final lo hizo o no, pero estuvo en la comisaría de Punta del Diablo. Una vez más, tuvo que resolver todo por teléfono y tranquilizarla, la tía F.
Al regresar a Punta, sucedieron más locuras. Por ejemplo Florencia se fue al hotel en la playa de Brava. No quise que manda alguna cagada, por eso en la noche me vine por allí para hablar, calmarla, estar con ella. Pero rechazó, q quiere salir y como de costumbre, terminó la noche en el Moby Dick con su amiga alcohólica M. A las 7 de la mañana se fue de nuevo con unos tipos a un edificio en construcción, donde iban a seguir. Al parecer, su amiga tuvo relaciones con uno de ellos, pero Florencia, según se dice, no, y todo terminó con ella cayéndose por las escaleras y quedando inconsciente. Tuvieron que llamarle una ambulancia. Más tarde se supo que su amiga la había empujado por esas escaleras. El mismo día volvió a terminar en el puerto, para variar en Soho, borracha hasta el amanecer. Su amiga me escribió en la mañana, si la puedo ir buscar y estaba enojada con Florencia porque, una vez más, terminó fatal, había metido un quilombo, se había peleado con todos, etc. Estuve re enojado por lo q hico, q este vez ya no. Después la fui visitar en hotel, porque perdió tarjeta de banco, efectivo y me pidió ayuda. Allá encontré, q otra vez está en Tinder buscando hombres y saliendo con ellos, otra vez en número nuevo lleno de bloqueados hombres/clientes incluido otra vez Eduardo. Entonces le me fui.
Siguió con esos horrores, hasta que me fui a mi país y Florencia se quedó en Piriapolis. Unos días después, lo mismo: súplicas, promesas y que aquí en Europa todo cambiaría, que quería irse de Piriapolis y empezar de cero conmigo. Una vez más cedí y el resultado fue otra vez una catástrofe. El día de su vuelo estuve con mi hija le mandé un foto, como estoy jugando con ella en un parque con mensaje “buen viaje”. Cuando salió de avion en Madrid me empezó a enviarme mensajes de locos, diciéndome qué mierda y hijo de puta era por haber ido a ver a mi hija, que seguro que mi ex también estaba allí, etc., y quería volar de vuelta a Uruguay inmediatamente. No le llevé la contraria y solo respondí «ok», porque mi hija es mi hija y no voy a permitir que Florencia me niegue el contacto con ella solo para que ella esté contenta. Le envié un nueva pasaje de regreso a Uruguay ese mismo día. Por la tarde me escribió que estaba en el avión a Praga y, una vez más, tiré 1000 dólares por la ventana por una pasaje a Uruguay que no utilizó. En Praga se emborrachó y empezó a chatear con otros hombres en Instagram. En madrugada en un McDonald’s, le dije que ya no toleraba sus mentiras más y que no quería volver a pasar por esto en mi vida; ella me tiró toda una taza de Coca-Cola en la cara y se fue. Al día siguiente empezó a disculparse, diciendo que había recibido información sobre su ex, M., de que supuestamente había tenido relaciones sexuales con un hombre y, además, con un amigo suyo. Al parecer, eso la había afectado y por eso armó ese escándalo. ¿Por qué le interesa tanto lo que hace un ex cualquiera? Tiene un trauma porque su primer novio y, posteriormente, M., se volvieron gays. ¿Y qué le importa a ella? Que hagan lo que quieran, al fin y al cabo. Si cualquiera de mis ex hiciera algo ahora, ni siquiera me lo pensaría dos veces, porque no me interesa. ¿Quién de nosotros piensa realmente en sus ex y vive en el pasado? Yo no.
Un poco días después otra vez pelea por ver mi hija, q fue la última pelea, donde otra vez quiso romper me nuevo auto, otra vez tiró limonada sobre los asientos de cuero; otra vez empezó a golpearme en la cabeza mientras conducía; ella estaba sentada detrás de mí y yo recibía golpes en la sien y tirones de pelo por detrás, hasta el punto de que casi choqué. (Ya había hecho lo mismo varias veces antes, la última vez al regresar de Punta del Diablo, cuando conducía su auto y, mientras íbamos por la ruta, me sacó la llave del contacto. Por supuesto, el volante se bloqueó y casi tuve accidente por eso.) Florencia dice que estoy obsesionado con la concja de mi ex, que quiero estar con mi ex, que amo a mi ex y que ella tuvo que competir con mi ex todo el tiempo… Mi ex es el pasado y yo no vivo en el pasado, como Florencia. Es solo la madre de mi hija, nada más. Dice que defiendo a mi ex frente a Florencia cuando Florencia me grita que mi ex es una vieja vaca asquerosa, que está celosa porque Florencia es mucho más linda y más joven; mi respuesta es: mira lo que haces, tú estás celosa de ella y no tienes ningún motivo para estarlo, estoy contigo, no con ella, no te das cuenta? Nunca hablo de mi ex, ni hago comparaciones. En cuanto Florencia empieza a inventarse tonterías y habla de mi ex cuatro veces al día, solo le respondo: «Mira lo que estás haciendo, estamos juntos, tenemos una relación, así que haz las cosas como deberíamos hacerlas juntos. Mi ex es mi ex y punto». Y según ella, esto es una defensa y una obsesión… La obsesionada es más bien Florencia, porque saca a relucir su pasado y el mío cuatro o cinco veces al día, aunque le digo que ya basta, que vivimos aquí juntos ahora, que ninguna de las personas de las que hablas está aquí con nosotros ahora… Y como está visible de las acciones de Florencia con respecto a sus ex, vuelve a aplicar la misma lógica: si ella sigue pensando en sus ex y cualquier noticia le sigue afectando (como cuando ese último, Ch., se compró un Lamborghini y ella estuvo casi dos días sin hablar, porque el vive en lujos y ella se tuve que prostituir), supone que a mí me pasa lo mismo, pero no, a mí no me interesa ninguna de mis ex. Incluso por eso fuimos a ver a dos psicólogos y a terapia de pareja, donde Florencia decía que yo seguía queriendo a mi ex y que la defiendo etc. Ambos profesionales le dijeron que eso era solo fruto de su imaginación, que yo solo tenía una relación normal y correcta con la madre de mi hija, nada más, y que Florencia estaba creando problemas innecesarios. Aun así, no sirvió de nada. No hace falta que le envíe mensajes constantes a su ex diciendo «eres mío para siempre, bebito, amor», y que se manden fotos ocultos es como escupirme en la cara. Por eso está siempre enojada conmigo por mi ex, porque ella hace algo con su ex, que no está aceptable. Dejaré de lado el hecho de que Florencia le escribió varias veces a la madre de mi hija diciéndole que pensaba en ella, que la quería y que quería volver con ella, sin que eso fuera cierto. Ella le respondió que eso era sin duda una completa tontería, que lo nuestro había terminado y estaba resuelto. Siempre me ataca, q a mi ex arreglé un apartamento de tres dormitorios, un Mercedes pero a ella nada. Dale, 71.000 dólares hasta día de hoy por boludeces en q ella gasté, o deudas, multas o cualquiera cosa – plata tirada. Por eso podría comprar un auto lindo o señar un apartamento, q después se podría pagar en cuotas. Pero no, plata tirada. Más de eso todo eso sacó de mí en 18 meses, con mi ex estuve años, tuvimos algunos negocios, por eso recibió algo como recompensa y tiene mi hija, el apartamento es también para mi hija y su futuro, q no empieza con cero!!! También mi ex no me cagó con otros hombres, no me hico tanta la mierda como Florencia, entonces si quiere comparar, debería también comprara la relación. Entonces si miramos como terminó la relación con un multimillonario Ch. – re mal con deudas y prostituirse, como terminó conmigo – re mal, sin deudas (solo ahora vinieron multas por auto), pero sin plata porque gastó todo a vienen sus cuentas. Entonces q va a hacer? Prostituirse otra vez. Enserio quiere culpar los hombres de su vida???
Lo peor es, q antes vuelo a Uruguay me rompió otra vez muchas cosas en la casa. Cuando llamó a su madre vino a mi oficina, para q yo hablo con su madre. Mientras me agarró laptop q lo rompe. Quiso correr afuera de la oficina y, al darse la vuelta rápidamente y echarse a correr, tropezó y cayó al suelo. Al caer, se golpeó contra el marco de la puerta. Una hora después llegó con un hematoma de color marrón violáceo alrededor del ojo y que le cubría más de la mitad de la cara. Aprovechó la ocasión de inmediato y le dice a todo el mundo que soy un maltratador, golpeador y que la pegué. Sobre todo, como siempre que se le ocurre algo así en la cabeza, llama a su «amigo» bebito/amor en Montevideo. Fui a atenderla, a ponerle hielo y a ver qué le pasaba. Tenía la cara cubierta de brillos del maquillaje y era evidente que había usado mucho maquillaje y sombras para crear ese efecto. Además, desde este momento había estado usando una toalla negra sobre una almohada blanca, ¿por qué será? No quería que la mirara de cerca o que la tocara. Lo digo claramente: nunca he pegado a ninguna mujer, no tengo antecedentes en ningún país por ningún tipo de violencia y mucho menos contra las mujeres. Tengo licencia de armas; si tuviera tales antecedentes, no la tendría. Es exactamente lo que me advirtieron que me podría pasar. Ella también me vio entrenar y sabe muy bien que si le diera un solo golpe, ya no se despertaría, ¡así que que deje de manipular a la gente! Incluso le escribió a mi madre diciendo que tuvo que irse porque se sentía mal conmigo, ¿de verdad se olvida de todo lo que hizo? Aviso claramente si ella continúa difundiendo la mentira de mí, la demandaré y me defenderé ante los tribunales. Puede estar segura de que presentaré ante el tribunal a todos los testigos: mis exparejas, pero también las suyas, que han sufrido su violencia, cómo les rompe las cosas y les pegué. También a psicólogos forenses, su historial medical, todo, y exigiré una disculpa pública, incluida una indemnización financial por ensuciar mi nombre y mi persona. Con esto solo quería abrirles los ojos a todos para que dejen de creer en sus mentiras y en las fantasías de su mente enferma, y comprendan que el problema no son las parejas de Florencia, sino ella. Y esas son solo las cosas más graves; sin duda, no es todo lo que Florencia fue capaz de hacer ni hasta dónde llegó en muchas situaciones… Por cierto, cada vez que se emborrachaba y se caía al suelo en algún lado, o regresaba después de pasar la noche en un lugar desconocido, tenía moretones evidentes en el cuerpo que duraban al menos una semana. Es extraño que, dos días después de regresar a Uruguay, haya publicado un video en línea y no tenga ni un solo rasgo de hematoma alrededor del ojo…
Su doble moral en todo: ¿yo no podía hacer nada, mientras que ella podía todo? No podía entrenar porque no le gustaba el entrenador, que es soltero; no podía entrenar porque a veces venían chicas a los entrenamientos; no podía ver a mi hija porque vería a mi ex y ya era un problema; si tenía un foto de mi ex q olvidé borrar en celular, ya empacaba su maleta que está fin; todo el tiempo me revisaba el teléfono y, si por casualidad llamaba alguna mujer (por ejemplo, una asistente de la oficina de mis proveedores de TI), ya estaba buscando por todas las redes quién era, cómo se veía, por qué me había llamado, etc. Una vez me reí en la caja de una tienda con dos cajeras por una situación graciosa y se convirtió en un gran quilombo. Pero ella se emborrachaba constantemente y terminaba en el algún apartamento con cualquier idiota eso está permitido y está bien. Reírse con cualquier imbecil, q le habla, está bien. Salir con chicas que trabajan como escort, eso está bien; salir con una alcohólica, con un alcohólico que lleva años queriendo acostarse con ella; tener celular lleno de hombres, conversaciones con hombres, escribir a otros hombres, fotos con ex y con sus chongos, todo está bien; salir con supuestos amigos con los que, sin embargo, a veces ha tenido algo o estar en contacto con su exnovio/chongo con conversación intima, todo eso, según ella, está bien. Pero ahora yo soy el tóxico?
En los últimos días, mientras escribía todo esto, me vinieron a la mente muchas cosas que deberían haberme advertido claramente de que Florencia nunca podría ni querría llevar una vida normal y feliz. Recuerdo muchos momentos en los que, por ejemplo, estábamos cenando en La Cava y ella no dijo ni una palabra en todo el rato y estaba nerviosa porque en la mesa de al lado había unos viejos que la conocían como puta, otro día, una cena con su familia, la tía F. y su primo M. con su familia en Mi Piace, donde el viejo Eduardo estaba sentado en la mesa de al lado y no dejaba de mirarla, lo que le arruinó la noche a Florencia, o, mientras paseábamos por el Rambla dirección el puerto, tuvimos que casi correr, porque Eduardo estaba otra vez sentado en el Virazón y la miraba a propósito para ponerla nerviosa y arruinar así toda la tarde. Ella está nerviosa y yo? Estar en un restaurante donde está el viejo sentado a la mesa con sus amigos, riéndose de que tengo al lado de mí una puta que pagaba y hizo que quiso con ella. Por lo tanto, resulta difícil llevar una vida normal sin esos «viajes» al pasado, cuando este se nos presenta por todas partes y además nos llama constantemente. Siempre habla de los traumas de esa época, pero si realmente los tiene, ¿por qué sigue volviendo a ellos y, además, de una forma aún peor?
Vive en un círculo vicioso del que no puede escapar a menos que alguien la saque de ahí. Sí, parcialmente la culpa es de sus padres y de su adolescencia en condiciones difíciles, las peleas de sus padres, su padre infiel a su madre con todas las mujeres, le enseñó que todos los hombres son unos imbeciles y que todos la traicionarán algún día, un alcohólico que se bebió hasta morir y ella tiene un trauma de que terminará igual, vivió en la riqueza, la perdió y terminó en el fondo. Pero ella misma es responsable de muchas cosas por su forma de vivir y sus decisiones. Si no se hubiera emborrachado hasta perder el sentido cada vez, no le habrían pasado cosas tan horribles en Montevideo; si hubiera buscado ayuda a tiempo y se hubiera centrado sobre todo en su comportamiento, no habría terminado mal con su ex; si no hubiera gastado como una loca, no habría terminado endeudada y sin un peso; si no hubiera dejado los estudios, podría haber tenido un buen trabajo y no habría tenido que terminar como una prostituta; si no me hubiera mentido durante 18 meses, no me hubiera engañado y no hubiera seguido chupando, no habría terminado de nuevo donde estaba. De lo que pasó antes me culpa a su último ex, de lo que pasa ahora me culpa a mí. Pero siempre fue decisión suya. Decidió no estudiar, decidió emborracharse, decidió mentir, decidió chatear con otros tipos, decidió acostarse a sabiendas con otros hombres, decidió no respetarme, decidió irse. No puede pasar toda la vida culpando a los demás por sus propias decisiones. Aunque sabe que la mayoría de las veces toma decisiones bastante malas, no acepta consejos de las personas que la aman, sino que escucha a los fracasados y desesperados que quieren aprovecharse de ella. A los 30 años ya debería ser capaz de asumir la responsabilidad de sus actos y sus decisiones. En realidad ella podría tener todo, pero ahora no tiene nada.
Hace dos días, un conocido me preguntó: «¿Volverías con Florencia después de todo lo que pasó?». Si supiera que fue solo una etapa de mierda por la que tenía que pasar, que nunca volverá a repetirse y que volverá a ser la persona como se presentaba con mentiras al principio, probablemente sí. Pero eso nunca sucederá, porque sus prioridades están en otro lado. Da prioridad a sus amigos y a sus exchongos antes que a su pareja, prefiere gastar en tonterías en lugar de pagarse una terapia que la ayudara a vivir. Por ejemplo, 2400 dólares por un tratamiento facial, que no necesita en absoluto y que no necesitará en los próximos 10 años, porque es hermosa por naturaleza. 1300 dólares en dos semanas en ropa. Son 2700 dólares en tonterías, que podrían haber sido 30 sesiones de terapia intensiva, incluyendo hipnosis y regresión. 30 sesiones de terapia ya tienen un impacto significativo en el cambio de comportamiento y de vida. Pero no, sus prioridades son bobadas, su cara y la ropa. ¿Para qué, si luego no puede vivir con normalidad; para gustarle a los viejos que le pagarán? Entonces no es posible nunca más, no voy ni a pensar de este posibilidad. Ya no es posible, le di muchas oportunidades, tuvo muchas posibilidades de vivir bien y cambiar las cosas para mejor, pero no. Mi madre la acogió, la quería como a la hija que nunca tuvo. La cuidaba, le preparaba la comida, le daba consejos para mejorar su salud, quería que se sintiera como en casa, algo que nunca había tenido con las otras parejas, porque sus padres no querían que Florencia estuviera con sus hijos. Con eso voy a borrar completamente toda le epocha con Florencia, no quiero que existe algún recuerdo a este tiempo.
Algún día podría perdonarle cualquier cosa, siempre y cuando me diera una buena razón para hacerlo y demostrara un cambio real, no solo un cambio falso por un rato. Pero lo que nunca perdonaré es la separación de mi hija, cuando tuve que elegir entre verla o no hacerlo para tener paz en casa. Sin embargo, ahora tengo claro que no puedo estar ni estoy enojado con Florencia, sino conmigo mismo. También me di cuenta que yo amé una ilusión – ilusión que podríamos tener, un sueño, que se nunca va a cumplir, porque ella no está la mujer, que pensé. Me enamoré de una mujer que no existe, y todo gracias a las manipulaciones y a la magnífica actuación de Florencia durante los primeros meses, en los que se creó la imagen de una mujer excepcional, con valores y principios, ordenada, cariñosa y fiel.… Al final, no culpo Florencia, solo yo tengo la culpa. Fui yo quien le permití durante 18 meses que me hiciera todo lo que describí anteriormente. Podía y debía haberme ido hace mucho tiempo y haberla dejado en su vida, a la que ahora está regresando. Ahora me siento como el mayor idiota del mundo por no haber puesto fin a esa locura hace mucho tiempo, ya sea por amor, por ceguera o por mi propia estupidez, por haberme quedado para vivir un infierno. Después este experiencia no quiero enamorarme nunca más y he aprendido una lección: nunca más dejaré que nadie interfiera en la relación con mi hija y haré todo lo posible para que ella tenga una buena vida, para q no termina como Florencia y no tiene traumas como ella de su padres, de su vida etc.
La vida que Florencia podría tener y quise darle

La vida que siempre prefirió y al fin eligió



















































































































































